Legislación › Orden de 28 de junio de 1993 por la que se dispone la publicación de los currículos de Enseñanza Religiosa Evangélica, correspondiente a Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato.
ANEXO II
ANEXO II
(Currículo del área de «Enseñanza Religiosa Evangélica» en Educación Secundaria Obligatoria)
EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA
Currículo del área de «Enseñanza Religiosa Evangélica»
1. Preámbulo.
La constitución de España como un Estado social y democrático de Derecho, en el que queda garantizada la libertad religiosa y de enseñanza, así como la igualdad de todos los españoles ante la ley, se traduce, en el ámbito de la educación, en el derecho que asiste a cada padre de elegir para sus hijos la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones (artículo 27.3 de la Constitución).
La Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo establece que la enseñanza, en la etapa de Educación Secundaria Obligatoria, tiene entre sus objetivos el desarrollo, en los alumnos, de capacidades tales como «conocer las creencias, actitudes y valores básicos de nuestra tradición y patrimonio cultural, valorarlos críticamente y elegir aquellas opciones que mejor favorezcan su desarrollo integral como personas», así como «comportarse con espíritu de cooperación, responsabilidad moral, solidaridad y tolerancia, respetando el principio de la no discriminación entre las personas».
Por otra parte, la disposición adicional segunda de la misma Ley Orgánica prevé que la enseñanza de la religión se ajustará a lo dispuesto en los Acuerdos de Cooperación del Estado Español con las diferentes Confesiones Religiosas.
En consecuencia el ordenamiento educativo resultante establece que el modo en que los padres pueden ejercer su capacidad de elección de un tipo de formación religiosa y moral, u otra, para sus hijos –o, en su caso, los propios alumnos– consiste en la elección de alguno de los modelos de enseñanza religiosa ofertados por las diferentes Confesiones.
Las Iglesias Evangélicas, agrupadas en la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España, han estructurado su aportación al currículo escolar, por medio del área de Enseñanza Religiosa Evangélica.
La existencia misma de la Enseñanza Religiosa Evangélica implica la posibilidad de que los padres que deseen que su hijo reciba la formación religiosa y moral, desde la perspectiva de lo que las Iglesias Evangélicas representan y ofrecen, puedan ver garantizado el ejercicio de su derecho fundamental al elegir dicha opción entre otras posibles.
Toda enseñanza presupone un modelo antropológico del alumno que, si bien en la concepción del mundo de lo material –en principio– cualquiera de dichos modelos puede resultar compatible con el que posea cada sujeto de la educación, en el ámbito de lo espiritual la enseñanza debe ser plural a fin de que se pueda dar respuesta, por medio de las opciones existentes en el sistema educativo a las diferentes concepciones, necesariamente subjetivas, que sobre el aspecto teológico de la naturaleza humana existen en la sociedad.
En la propia capacidad de elección por el alumno (o por sus padres) del tipo de formación religiosa y moral que desea recibir, se pone de manifiesto el carácter plural que cada familia reclama para el sistema educativo que se da a su sociedad, en el ámbito de un aspecto tan crítico de la formación de los adolescentes.
Esta capacidad es definida por el legislador en términos de derecho fundamental, y la extiende más allá del propio ámbito de la formación religiosa y moral cuando se refiere a que son fines del sistema educativo español «El pleno desarrollo del alumno», o «La formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia» (artículo 1 de la LOGSE).
Pues bien, no hay mejor ocasión en la que se pueda demostrar este respeto a los derechos y libertades fundamentales que cuando el alumno (o sus padres) puede ejercer el derecho que posee a elegir la formación religiosa y moral que desee, tanto como al participar en el proceso de enseñanza–aprendizaje del tipo concreto de educación que ha elegido, siempre que este proceso se base en el reconocimiento que su propia naturaleza, de enseñanza libremente elegida, le confiere.
En efecto es, sobre todo, en el propio marco de la enseñanza de una materia elegida sobre la base del ejercicio de un derecho tan fundamental, donde con más motivo se ha de garantizar que en todo el proceso de enseñanza se siga manteniendo el más estricto respeto a la conciencia y a la libertad del alumno.
Por cuanto que un alumno elija un determinado tipo de formación religiosa, en el marco del sistema educativo, no implica que confiese dicha religión, el modo en que se estructure –y más aún en el que se desarrolle– dicha enseñanza, debe contemplar que cualquier presupuesto acerca del valor implícito que los planteamientos que conlleva dicha formación tengan para quien la ofrece, debe poder ser objeto de cuestionamiento por el que la recibe.
Por consiguiente, el hecho de que la existencia de la Enseñanza Religiosa Evangélica se base en la capacidad de los padres, o, en su caso, del propio alumno, de ejercitar el derecho fundamental de recibir la formación religiosa y moral que deseen, confiere a esta materia un carácter peculiar que, además, es coherente con la naturaleza misma del Evangelio.
El Evangelio –al ser esencialmente comunicación del mensaje verbalizado y encarnado por la persona histórica de Jesucristo de la magnífica noticia de que Dios se ha acercado al hombre, participando de su misma naturaleza, a fin de que cada ser humano pueda, libremente, acercarse a Dios– conlleva en su propia esencia la suposición en el ser humano de la capacidad de manifestación de su derecho natural más fundamental: su libertad de elección acerca de su relación con su Creador.
Por lo tanto, al considerar la manera en que ha de comunicarse el Evangelio, pretendemos seguir el ejemplo de Jesús, el cual respetaba la posibilidad de que para sus interlocutores su mensaje y su Persona no tuvieran otro valor subjetivo que el que ellos mismos quisieran darle, al tiempo que demostró por su compromiso con su misión –que le llevó a entregar su vida hasta su muerte en la cruz– y por las consecuencias de la misma –resucitando para darnos vida eterna– el valor que verdaderamente tienen su Persona y su enseñanza.
Desde esta perspectiva la Enseñanza Religiosa Evangélica llega a adquirir todo su sentido. El alumno recibe el tipo de formación religiosa que ha elegido, la cual está fundamentada, a su vez, en la invitación a que compruebe por sí, crítica y analíticamente, el valor que los contenidos de la misma deben tener en su vida.
Todo ello implica que la Enseñanza Religiosa Evangélica se ha de orientar hacia la capacitación del alumno en el conocimiento y el manejo de la Biblia, en tanto que medio fundamental para la comprensión de todo lo que tiene que ver con el modo en que Dios se ha acercado y revelado al ser humano a través de su Hijo Jesucristo.
Por otra parte, las Iglesias Evangélicas de España, al formular una oferta curricular de estas características, contribuyen a cubrir el déficit cultural que ha supuesto la ausencia casi permanente de una enseñanza evangélica en la historia del sistema educativo español.
2. Introducción.
A través de la Enseñanza Religiosa Evangélica, en la Educación Secundaria Obligatoria se pretende ofrecer a los alumnos y las alumnas aquellos elementos que, basados en los principios bíblicos, puedan ayudarles en su desarrollo integral como personas con el propósito de adquirir la adecuada madurez, autonomía y responsabilidad personal.
Considerando a la persona humana como un ser integral en el que subsisten diferentes dimensiones –biológica, psicológica, social y espiritual– se hace necesaria una formación que tenga en cuenta los aspectos espirituales de la misma. Precisamente en una sociedad pluralista como la nuestra cabe esperar la coexistencia de diversos criterios de pensamiento y acción, en un clima de libertad y diálogo. Es por esto que, considerando las características de los alumnos en esta etapa, la Enseñanza Religiosa Evangélica pretende ofrecer una formación que tenga en cuenta estos aspectos o dimensiones de la persona.
El profesor considerará, al desarrollar los contenidos de este área, el desarrollo evolutivo de los alumnos, ya que la transición del pensamiento lógico–concreto al lógico–formal les permite la racionalización progresiva y el examen crítico de los conceptos, vividos como experiencias en las etapas precedentes.
El estudio por el alumno de su realidad circundante, mediante la práctica de un juicio analítico y responsable, le permitirá una reflexión sobre diversos temas éticos y trascendentes que le preocupen, de modo que podrá ir elaborando un cuadro de valores basado en los principios bíblicos, que oriente de forma suficientemente sólida sus actitudes y comportamientos personales, lo que le servirá de guía frente a la pluralidad de ofertas, modos de vida y de pensamiento característicos de nuestra sociedad actual.
Los contenidos se organizan en este área alrededor de los siguientes núcleos fundamentales: la racionalidad de la revelación bíblica, la historia de la salvación, la figura histórica de Jesús de Nazaret, la historia del cristianismo desde sus orígenes hasta la Reforma, el ser cristiano y lo que ello implica en cuanto al comportamiento ético y las responsabilidades en el contexto contemporáneo.
Aunque los procedimientos tienen su lugar y se detallan en su apartado correspondiente, se quiere resaltar la importancia que se da en el transcurso de la etapa a los aspectos actitudinales, puesto que en este momento el proceso de cambios que experimentan los alumnos en las dimensiones física y psíquica es vivido con gran intensidad tanto en el entorno familiar como en el escolar.
Al finalizar la etapa se espera que la Enseñanza Religiosa Evangélica haya contribuido a la consecución de los siguientes objetivos generales previstos para la misma: conocer las creencias, actitudes y valores de nuestro patrimonio cultural; formarse una imagen apropiada de sí mismo; relacionarse de forma respetuosa y tolerante con otras personas y culturas; producir mensajes orales y escritos de forma creativa.
3. Objetivos generales.
La Enseñanza Religiosa Evangélica, en la etapa de Educación Secundaria Obligatoria, tendrá como objeto contribuir a desarrollar en los alumnos y las alumnas las siguientes capacidades:
1. Descubrir las principales enseñanzas bíblicas, aplicando diversos métodos de estudio, con el objetivo de elaborar conclusiones personales sobre la veracidad y relevancia de dichas enseñanzas.
2. Valorar y respetar la Biblia como fuente por medio de la cual Dios se revela y habla al ser humano, utilizándola como recurso para el desarrollo individual y colectivo.
3. Conocer los principales hechos acaecidos en la historia del pueblo de Israel y sus implicaciones en el plan salvífico de Dios.
4. Identificar la persona de Jesús como la máxima expresión de la acción salvífica de Dios que demanda una respuesta de cada ser humano.
5. Conocer las enseñanzas y obras de Jesús de Nazaret, valorando la influencia que tuvieron en las personas que se relacionaron con Él.
6. Reconocer e identificar los principales datos, hechos históricos y sus consecuencias en el devenir del pueblo cristiano desde sus orígenes hasta la Reforma Religiosa del siglo XVI.
7. Descubrir y valorar, en las vidas transformadas de ciertos personajes del Nuevo Testamento y en la nueva relación personal que experimentan con Dios, qué significa ser cristiano.
8. Apreciar la familia como parte importante del plan de Dios para el desarrollo integral de cada ser humano, tomando conciencia de su papel dentro de ella.
9. Desarrollar un espíritu sensible, solidario y comprometido ante lo humano.
10. Apreciar la creatividad artística del ser humano como manifestación de su semejanza con la capacidad creadora de Dios.
11. Valorar la diversidad cultural manifestando actitudes de tolerancia y respeto por otras culturas, sin renunciar por ello a un juicio crítico sobre las mismas desde una perspectiva bíblica.
12. Contrastar los valores éticos cristianos con los valores predominantes en la sociedad actual.
4. Contenidos.
1. La Biblia y su estudio:
Conceptos:
1. Fundamentación bíblica: La racionalidad de la revelación.
1.1 Concepto de revelación.
1.2 Criterios extrínsecos: Históricos y racionales.
1.2.1 Históricos: Bases arqueológicas y antropológicas.
1.2.2 Racionales: Empíricos (método científico) y deductivos.
1.3 Criterios intrínsecos a la Biblia.
2. Contenidos bíblicos.
2.1 Concepto de inspiración.
2.2 Propósito de la Palabra de Dios.
2.3 Composición del Antiguo Testamento.
2.4 Composición del Nuevo Testamento.
3. Bases de interpretación.
3.1 El lenguaje.
3.2 El marco histórico y geográfico.
3.3 Texto y pasajes paralelos.
3.4 Las concepciones teológicas de la época.
3.5 Métodos de interpretación.
4. Líneas directrices del mensaje bíblico.
4.1 Dios. Su existencia, atributos y relación con el ser humano.
4.2 El ser humano, su naturaleza caída.
4.3 El plan de salvación.
4.4 La obra expiatoria de Cristo.
4.5 La resurrección y ascensión de Cristo.
4.6 La presencia y la obra del Espíritu Santo.
4.7 La justificación por la fe.
4.8 El Reino de Dios y la Iglesia.
Procedimientos:
1. Debate sobre la validez de cada uno de los criterios de autenticidad del mensaje bíblico.
2. Identificación de la unidad y coherencia de un mensaje de siglos: La Biblia.
3. Composición de cuadros esquemáticos, respecto a la estructura de la Biblia.
4. Obtención, análisis y registro de pistas escriturales, que nos han de permitir construir las bases doctrinales de la fe cristiana.
5. Memorizar versículos clave acerca de diversos temas.
Actitudes:
1. Valoración de la autenticidad y autoridad de la Biblia.
2. Preocupación por el rigor crítico y objetividad en el estudio bíblico.
3. Curiosidad y disfrute por la lectura de la Biblia.
4. Interés por extraer las enseñanzas de la Palabra de Dios.
2. La historia de la salvación: De Adán a Jesucristo:
Conceptos:
1. Adán y Eva: Desobediencia y separación de Dios. Promesa de un Salvador.
2. Noé y el diluvio: La obediencia de un hombre.
3. Soberbia humana: La Torre de Babel.
4. Abraham: Dios confirma la promesa.
5. El pueblo de Israel en Egipto: La Pascua.
6. Moisés: Confirmación del pacto de Dios con su pueblo. Ley Levítica y tipología.
7. La conquista de la tierra prometida. Los jueces: De Josué a Samuel.
8. El pueblo pide un rey. Dios renueva su promesa con David.
9. División del Reino. El mensaje de los profetas. La cautividad.
10. El regreso y la reconstrucción de Jerusalén.
11. El Mesías prometido. El nuevo pacto.
Procedimientos:
1. Localización de los libros del Antiguo Testamento con agilidad.
2. Lectura de textos bíblicos del Antiguo Testamento.
3. Análisis del contexto histórico–geográfico en los diferentes períodos del Antiguo Testamento.
4. Identificación de la promesa divina a través de los acontecimientos relatados en el Antiguo Testamento.
Actitudes:
1. Toma de conciencia acerca de quién parte la iniciativa en la historia de la salvación.
2. Valoración del cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo.
3. Interés por los aspectos históricos, sociales, culturales y religiosos de Israel en la antigüedad.
4. Consideración de las circunstancias que Dios utiliza para llevar a cabo sus propósitos de salvación.
3. La figura histórica de Jesús de Nazaret:
Conceptos:
1. Marco de referencia.
1.1 Fuente de información básica: El Nuevo Testamento. Historicidad de los Evangelios.
1.2 Datos extrabíblicos.
1.3 Contexto histórico, político y geográfico.
1.4 El cumplimiento de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento.
2. La personalidad de Jesús.
2.1 Nacimiento e infancia de Jesús.
2.2 Desarrollo de su ministerio. Integridad y coherencia de Jesús.
2.3 Jesús, modelo de vida.
2.4 La relación personal de Jesús:
Con el Padre.
Con los discípulos.
Con nosotros.
2.5 Muerte, resurrección y ascensión de Cristo.
2.6 Jesucristo: La promesa de su segunda venida.
Procedimientos:
1. Descripción de los factores básicos que condicionan un hecho histórico.
2. Elaboración de mapas y búsqueda de datos geográficos de la Palestina del s. I de nuestra era.
3. Estudio comparativo de la promesa divina y la profecía del Antiguo Testamento con al realidad de Cristo Jesús.
4. Obtención, selección y registro de información relevante a la persona de Jesús, sirviéndose de la Biblia como fuente básica de información.
5. Comprensión, análisis e interpretación de textos escritos que aparecen en los Evangelios sobre la persona de Jesús; atendiendo a la situación de comunicación y a la intención del mensaje.
Actitudes:
1. Interés por estar bien informado sobre la persona de Jesús de Nazaret.
2. Toma de conciencia de la misión de Jesús en la tierra a favor de todos los seres humanos.
3. Valoración de la grandeza espiritual y humana de Jesús de Nazaret.
4. Apreciación del ofrecimiento de amistad personal por parte de Jesús a cada ser humano.
4. Historia del cristianismo: De sus orígenes hasta la reforma del siglo XVI:
Conceptos:
1. Orígenes de la Iglesia y su expansión por el Imperio Romano. La obra misionera de Pablo.
2. La época de las persecuciones. Primeras controversias.
3. La Iglesia en el Bajo Imperio Romano. De la concesión de libertad a la proclamación del cristianismo como religión oficial del Estado.
4. La configuración del cristianismo en la Península Ibérica.
5. La Iglesia en la Edad Media.
6. Precedentes medievales de la Reforma. La Reforma protestante en Europa.
Procedimientos:
1. Elaboración, lectura e interpretación de mapas geográficos e históricos.
2. Identificación y análisis del proceso de cambio que se opera en los discípulos de Jesús por la acción del Espíritu Santo.
3. Comentario de textos relacionados con la historia del cristianismo hasta el siglo XVI.
4. Utilización de bibliografía para conseguir información sobre un tema dado.
5. Representación de procesos históricos mediante diagramas, cuadros y mapas.
6. Análisis comparativo de diversas fuentes históricas.
Actitudes:
1. Preocupación por el rigor y la objetividad en la utilización e interpretación de las fuentes de información.
2. Valoración de las repercusiones de la venida y acción del Espíritu Santo.
3. Toma de conciencia de la responsabilidad colectiva de los cristianos en la transmisión del Evangelio de Jesús.
4. Consideración de la conducta de los primeros cristianos.
5. Tolerancia, respeto y valoración crítica de formas de vida, creencias, sociedades y culturas distintas a la nuestra.
6. Valoración de las repercusiones que la Reforma ha tenido en Europa.
5. Ser cristiano: Una forma de vida:
Conceptos:
1. El ser humano como creación de Dios.
1.1 El propósito de Dios. Creados a su imagen.
1.2 La integridad de la naturaleza del ser humano.
1.3 La dignidad humana.
2. La ruptura con Dios.
2.1 El deterioro de la imagen que de Dios llevamos y de nuestra propia autoimágen.
2.2 Las negativas consecuencias para la realidad humana sin Dios.
3. Un nuevo ser humano.
3.1 El nuevo nacimiento.
3.2 Seguir a Jesús.
3.3 Ser luz y sal en el mundo.
3.4 Ser cristiano: Un camino de eternidad.
Procedimientos:
1. Recogida e interpretación de información de diversas fuentes sobre comportamientos humanos.
2. Dramatización de situaciones de cooperación y de conflicto entre grupos humanos.
3. Identificar la necesidad espiritual del ser humano.
4. Deducir de la vivencia de la fe en Cristo la consecuencia ineludible de la relación personal con su Señor.
5. Análisis general de la realidad humana a través de los medios informativos.
6. Identificación, reconocimiento y denuncia de las injusticias humanas más relevantes ubicadas en el entorno del alumno.
7. Observación y reflexión sobre ejemplos de la realidad de: Culpa, ansiedad, soledad y crisis de identidad.
8. Análisis del efecto de las sectas destructivas en cuanto a la libertad y dignidad humanas.
Actitudes:
1. Valorar la importancia de cada uno en el grupo de la clase y la labor que desarrolle.
2. Escuchar y respetar las ideas de los otros.
3. Tomar conciencia de la responsabilidad individual que tenemos a la respuesta que damos a Jesús.
4. Toma de conciencia en cuanto a la realidad humana sin Dios.
5. Interés por vivir la dignidad y libertad humana en solidaridad con los demás seres humanos.
6. Ética cristiana:
Conceptos:
1. La cuestión de la libertad.
2. Nuestro cuerpo: Identidad y autoaceptación.
2.1 Sexualidad.
2.2 Agresiones a la salud. Drogas.
3. Nuestra sociedad.
3.1 Consumismo.
3.2 Marginación.
3.3 Violencia.
3.4 Medios de comunicación.
4. El valor de la vida.
5. Ética familiar.
6. Relaciones interpersonales: La amistad y el noviazgo.
7. La fe cristiana frente al relativismo y crisis de valores.
Procedimientos:
1. Planificación y realización de entrevistas y cuestionarios para obtener información sobre temas éticos.
2. Utilización de distintos medios de comunicación para el conocimiento y expresión de problemas y temas particulares.
3. Análisis crítico de la información y de los mensajes publicitarios recibidos a través de distintos medios.
4. Elaboración de trabajos sobre temas monográficos.
5. Realización de debates.
6. Estudio del modelo familiar ordenado por Dios en la Biblia.
Actitudes:
1. Valoración del diálogo como instrumento para solucionar los problemas de convivencia.
2. Valoración y autoaceptación de la propia vida como un don de Dios y rechazo a cualquier circunstancia que atente contra ella.
3. Reconocimiento de la labor de los padres.
4. Valoración de la relación de amistad, como una de las que más enriquecen la vida del hombre.
5. Criterios de evaluación.
Teniendo en cuenta las características peculiares del área de Enseñanza Religiosa Evangélica, definidas en el preámbulo y la introducción, así como lo incongruente que resultaría –con la naturaleza y los objetivos de dicha enseñanza– reducir la evaluación a una calificación cuantitativa, el aprendizaje de los alumnos en este área ha de evaluarse considerando el valor que dichos aprendizajes han tenido para mejorar la vida de los alumnos y no según parámetros de éxito–fracaso en la superación de pruebas de evaluación.
Es por ello que se recomienda que la evaluación –mucho más allá que limitarse al hecho de «poner nota» a los alumnos– se entienda como todo un proceso de recogida de información sobre el curso del aprendizaje seguido, del que se haga partícipe al alumno, tanto como a su familia, con el objeto de que pueda orientar su propio aprendizaje y que ayude al profesor a reorganizar el proceso de enseñanza–aprendizaje.
En caso de que sea necesario –o se considere pertinente– calificar al alumno, sólo será objeto de valoración el grado de aprendizaje de los contenidos conceptuales y procedimentales. Esto es debido a que en el ámbito de las actitudes y en el marco de este área –tal y como ha sido concebida en el contexto del sistema educativo– la respuesta de los alumnos es y debe ser voluntaria. Por lo tanto, que un alumno no asuma voluntariamente una actitud cristiana y bíblica ante un asunto particular en ningún caso podrá suponer la calificación de no apto.
Por otra parte, a la hora de formular preguntas de exámenes, o pruebas conducentes a una calificación, se ha de cuidar no expresarlas de modo que presupongan que el alumno asume afirmaciones que son declaraciones de fe cristiana, cuando realmente no las asume, ni está obligado a ello.
No obstante, los contenidos actitudinales pueden y deben ser objeto de evaluación, aunque no de calificación a efectos académicos. En este sentido, ya que el aprendizaje de actitudes no se puede evaluar del mismo modo que el cognitivo o motriz, en la evaluación de las actitudes han de esperarse respuestas voluntarias, no sistematizadas, sino representativas: Indicios de la actitud o actitudes que se pretende que los alumnos aprehendan.
En la evaluación de la Enseñanza Religiosa Evangélica deben participar los alumnos y sus padres. Es conveniente que los resultados de la evaluación –expresados personalizadamente y no necesariamente de modo cuantitativo– sean comunicados también a los propios alumnos y a sus padres, con el propósito de que puedan contribuir al desarrollo personal, espiritual y social de los alumnos.
Es en este contexto en el que adquieren todo su sentido, y han de ser aplicados, los siguientes criterios de evaluación.
1. Identificar las principales enseñanzas de Jesús, sobre Dios Padre, el Reino de Dios, su propia identidad, su misión y cómo vivir agradando a Dios, a partir de textos de los Evangelios seleccionados por el profesor y por los propios alumnos, aplicando diversos métodos de estudio.
Este criterio de evaluación trata de comprobar si los alumnos son capaces de utilizar diversos métodos de estudio bíblico para identificar las principales enseñanzas de Jesús sobre diferentes temas (Dios Padre, el Reino de Dios, su propia identidad y misión, enseñanzas éticas). Se valorará tanto el uso, con relativa soltura, de diversos métodos de estudio bíblico, como el conocimiento y la comprensión de las principales enseñanzas de Jesús sobre los temas estudiados.
2. Identificar, analizar y valorar diversos textos bíblicos que presentan a las Escrituras como medio por el cual Dios se revela y habla al ser humano.
Con este criterio se trata de comprobar si el alumno o la alumna es capaz de encontrar e identificar en la Biblia textos que presentan a las Escrituras como medio por el cual Dios se revela y habla al ser humano, así como si es capaz de realizar un análisis y una valoración personal de los mismos. Se evaluará, también, la comprensión de los textos identificados.
3. Realizar, con la ayuda del profesor, una sencilla investigación sobre la fiabilidad histórica de los Evangelios, a partir de la consulta de diversas fuentes secundarias –algunas seleccionadas por el profesor y otras por los propios alumnos–, recogiendo evidencias externas e internas al texto bíblico, y comunicando los resultados a los demás compañeros y compañeras.
Con este criterio se pretende evaluar si el alumno es capaz de realizar una investigación sencilla sobre la fiabilidad histórica de los Evangelios, planificando el proceso de investigación, delimitando el problema a investigar, seleccionando y utilizando diversas fuentes, elaborando la información recogida, sacando conclusiones y comunicando sus hallazgos a otros. Se valorará no sólo el resultado final sino el proceso seguido, así como la solidez histórica y lógica de las evidencias recogidas y la coherencia de las conclusiones respecto a la información manejada, teniendo presente el nivel de desarrollo del alumno.
4. Obtener información, a partir de fuentes bíblicas y extrabíblicas, sobre los principales hechos acaecidos al pueblo de Israel hasta el siglo I de nuestra era, e identificar las principales etapas históricas de su desarrollo, elaborando la información recogida (tablas, gráficos resúmenes).
Este criterio de evaluación trata de comprobar si los alumnos son capaces de utilizar procedimientos de recogida, análisis, organización y presentación de la información para identificar las principales etapas históricas en el desarrollo del pueblo de Israel de sus orígenes hasta el siglo I de nuestra era. Además de la identificación de las principales etapas, se valorará el conocimiento de los principales hechos que en ellas tuvieron lugar.
5. Sacar conclusiones acerca de las implicaciones que tienen los principales hechos de la historia antigua del pueblo de Israel en el plan de Dios para la salvación de la humanidad, a la luz de textos del Antiguo y Nuevo Testamento seleccionados por el profesor.
En este criterio de evaluación se pretende comprobar que el alumno es capaz de relacionar algunos hechos principales de la historia antigua de Israel con el plan total de Dios para la salvación de la humanidad. Se valorará no sólo el establecimiento de relaciones sino la coherencia de las mismas, según los textos bíblicos de los que se haya partido.
6. Mediante el estudio de diversos textos bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento seleccionados por el profesor, situar la persona y la obra de Jesús en el contexto de la acción salvífica de Dios, a lo largo de la historia, en favor de la humanidad, evaluando las implicaciones personales que tiene la respuesta que dé a su mensaje.
Con este criterio se trataría de evaluar si los alumnos son capaces de situar la persona y la obra de Jesús en el contexto de las acciones de Dios en favor del ser humano a lo largo de la historia a partir del análisis de diversos textos bíblicos. Se valorará la comprensión de los textos bíblicos manejados, así como la toma de conciencia de las consecuencias personales que tiene la respuesta que dé al mensaje de Jesús.
7. Identificar y ordenar cronológicamente las diversas etapas de la vida de Jesús, utilizando un conocimiento básico de las mismas para entender y situar los diversos episodios de la vida de Jesús que relatan los Evangelios.
Este criterio de evaluación pretende comprobar si el alumno o la alumna identifica y ordena cronológicamente las diversas etapas de la vida de Jesús, así como si sabe utilizar el conocimiento de las mismas para comprender mejor el sentido de los relatos de los Evangelios acerca de Jesús. Se valorará la capacidad de los alumnos para situar episodios concretos de los Evangelios en el contexto de la vida de Jesús, comprendiendo la significación que tienen dado el momento de la misma en que sucedieron.
8. Identificar y situar cronológica y geográficamente los principales hechos históricos en el devenir del pueblo cristiano desde sus orígenes en el siglo I hasta la Reforma religiosa del siglo XVI, analizando las consecuencias sociales e históricas de los mismos.
Con este criterio se trata de comprobar que el alumno identifica y conoce los principales hechos históricos del devenir del pueblo cristiano desde sus orígenes hasta la Reforma religiosa del siglo XVI, y es capaz de situarlos cronológica y geográficamente. Se trata también de evaluar la capacidad de profundizar en el análisis de algunas de las consecuencias sociales e históricas de dichos hechos históricos.
9. Mediante el estudio, individual y en grupo, de diversos textos de los Evangelios que relatan encuentros de Jesús con diferentes personas, sacar conclusiones acerca de qué significa y qué implicaciones personales tiene ser discípulo de Jesucristo, comunicando los hallazgos al resto de la clase.
Este criterio trata de evaluar si los alumnos son capaces de deducir del estudio de textos bíblicos los rasgos característicos de un cristiano, así como las implicaciones personales que tiene ser discípulo de Jesucristo. También se valorará la capacidad de comunicar con claridad los hallazgos al resto de la clase.
10. Elaborar informes y participar en debates acerca de los papeles de los diversos miembros de la familia, contrastando la perspectiva bíblica de la familia con los diferentes modelos de familia presentes en la sociedad actual y valorando en qué medida la familia contribuye al desarrollo integral de cada ser humano.
Con este criterio se pretende evaluar si el alumno o la alumna conocen la perspectiva bíblica de la familia, siendo capaces de contrastarla y distinguirla de otros modelos de familia presentes en la sociedad actual, captando las razones por las cuales la vida familiar, vivida desde la perspectiva bíblica, contribuye al desarrollo integral del ser humano. Se evaluará también la participación activa en el trabajo grupal, tanto en la elaboración de informes como en los debates.
11. Participar activamente en algún proyecto colectivo (en la familia, el centro escolar, el barrio, el pueblo o la ciudad donde vive) que contribuya a cubrir las necesidades básicas (biológicas, psicológicas, sociales o espirituales) de personas de su entorno cercano, manifestando actitudes de solidaridad y compromiso.
Este criterio de evaluación trata de comprobar si el alumno participa activamente en proyectos colectivos que contribuyen a cubrir las necesidades básicas de personas de su entorno cercano. Se valorarán las acciones del alumno que denotan actitudes de sensibilidad, solidaridad y compromiso ante las necesidades del prójimo.
12. Participar en diálogos y debates sobre diversos temas, en la interacción cotidiana en el aula y en el Centro escolar, manifestando actitudes de tolerancia y respeto hacia otras culturas y formas de pensar, reconociendo que eso es posible sin renunciar a un juicio crítico sobre las mismas desde una perspectiva bíblica.
Este criterio pretende evaluar si los alumnos son capaces de manifestar actitudes de tolerancia y respeto hacia otras culturas y formas de pensar, admitiendo que eso no implica estar dispuesto a aceptar cualquier punto de vista a cualquier precio ni renunciar a un juicio crítico sobre las mismas.
13. Analizar alguna producción artística (plástica, literaria o musical), elaborada por ellos mismos o por otras personas, identificando características de la misma que denotan originalidad y creatividad, dialogando –a partir de los resultados del análisis– sobre las relaciones entre la capacidad creadora de Dios y la capacidad creadora del ser humano.
En este criterio de evaluación lo importante es si el alumno o la alumna ha captado que si Dios ha creado a cada ser humano a su imagen y semejanza –tal como enseña la Biblia–, entonces la capacidad creadora del ser humano es consecuencia de ello. Se evaluará si el alumno comprende que –desde la perspectiva bíblica– la capacidad creadora del ser humano es consecuencia, y un pequeño reflejo, de la capacidad creadora de Dios.
14. Utilizando informaciones de diversas fuentes (libros, artículos de revistas o periódicos, entrevistas, cuestionarios, programas de radio o televisión, películas, anuncios publicitarios), identificar los valores predominantes en la sociedad actual respecto a diversas situaciones, problemas y dilemas éticos contemporáneos, contrastándolos con los valores éticos cristianos que se encuentran expresamente en los Evangelios y las Epístolas o se deducen de las enseñanzas de Jesús y sus apóstoles.
Con este criterio se trata de comprobar si el alumno ha captado el significado y las implicaciones prácticas de los valores éticos cristianos. Se valorará también si es capaz de identificar los valores predominantes en la sociedad actual y de contrastarlos con los valores éticos cristianos.


