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Legislación › Orden ECI/2220/2007, de 12 de julio, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la Educación secundaria obligatoria.

Latín

Latín

La materia de Latín, opcional en cuarto curso, supone un acercamiento específico a la lengua y la cultura de Roma. Su estudio se ofrece a partir de contenidos lingüísticos y culturales, complementarios entre sí y unidos por su carácter de aportaciones sustanciales de lo que se conoce como herencia clásica. Esa cualidad de aportación y pervivencia en la sociedad actual ha de guiar su presentación y dar sentido a su estudio.

La materia persigue dos objetivos primordiales: iniciar un estudio básico de la lengua que está en el origen del amplio grupo de las lenguas romances y conocer los aspectos más relevantes de la sociedad y la cultura romanas para poder relacionarlos con los del mundo actual. El primer objetivo ayuda a mejorar el conocimiento y uso de la propia lengua como instrumento primordial de aprendizaje y comunicación; el segundo aporta una interpretación más ponderada de la sociedad actual. Ambos colaboran eficazmente en la adquisición de capacidades básicas y contribuyen al logro de los objetivos de esta etapa.

Los contenidos propiamente lingüísticos ocupan una gran parte de la materia, por considerar que la lengua latina es la más importante aportación del mundo clásico a la civilización occidental; por evolución o por influencia léxica el latín está presente en las lenguas que utilizamos o en las que son objeto de aprendizaje para los alumnos y alumnas.

El estudio del sistema de la lengua latina como modelo de lengua flexiva permite, a través de la comparación, una reflexión profunda sobre los elementos formales y los mecanismos sintácticos de las lenguas de uso del alumnado. El conocimiento, siquiera básico, del latín hace posible entender las lenguas de origen romance como el resultado concreto de una evolución y apreciar en qué medida su estructura y su léxico están en deuda con la lengua de la que proceden. Por su parte, la práctica de la traducción constituye una experiencia de investigación que utiliza la lógica del pensamiento, favorece la memoria y potencia los hábitos de disciplina en el estudio, con lo que se razona mejor y se aprende a aprender.

El estudio de la historia y evolución de la lengua latina y de la formación de las palabras dota al alumnado de los conocimientos necesarios para entender la evolución lingüística, determinar los procesos de cambio fonético y semántico e ilustrar los procedimientos que actúan en la formación del léxico.

La materia también aborda el conocimiento del marco geográfico e histórico y de los aspectos más relevantes de la sociedad romana, desde la que se han transmitido modos de vida, instituciones o creaciones literarias, técnicas y artísticas que están en la base de la configuración y del progreso de Europa. Ese conocimiento supone un referente necesario en el que rastrear los antecedentes históricos de la organización social o la delimitación de los derechos del individuo. La cultura que ha modelado nuestro presente e impregna buena parte de nuestros cánones estéticos es también transmisora de valores universales, que entroncan nuestra herencia cultural con las raíces del mundo clásico. En este sentido, la lectura de textos literarios ayuda a observar cómo temas y tópicos de la cultura grecolatina se han transmitido hasta hoy y siguen impregnando nuestros escritos.

De acuerdo con este planteamiento, los contenidos de la materia se distribuyen en cuatro bloques. Los tres primeros, El sistema de la lengua latina, La historia y evolución de la lengua latina y La formación de las palabras, ponen el acento en contenidos propiamente lingüísticos y se interrelacionan, contribuyendo no sólo a un conocimiento de la lengua latina sino a un uso más preciso de la propia lengua y al adecuado entendimiento de la terminología culta, científica y técnica. El bloque 4, Otras vías de transmisión del mundo clásico, trata los aspectos más relevantes de la sociedad romana y pone el acento en la pervivencia del mundo clásico que ofrece el mundo contemporáneo, en el análisis comparativo de sus correspondientes antecedentes clásicos y en la valoración crítica de los aspectos de continuidad, evolución y cambio.

La distribución de los contenidos en estos cuatro bloques, a la vez que implica un tratamiento específico de los mismos, obliga a situarlos en un contexto general en el que los diversos elementos encuentren una explicación relacionada y coherente.

En el adecuado tratamiento de los contenidos y en la correcta prelación de los objetivos reside la doble virtualidad de la materia, que ha de aportar aquellos conocimientos básicos sobre la lengua latina y la cultura romana que sean funcionales y útiles en diversos contextos de aprendizaje, desarrollo personal y social, y a la vez ha de sentar las bases suficientes para la continuación, en su caso, de estudios relacionados con las humanidades y las ciencias sociales. Así, a través de sus contenidos y de la consecución de sus propios objetivos, la materia de Latín ha de servir a todos los alumnos que la cursen para conseguir en un grado satisfactorio las capacidades y competencias que en la etapa se proponen.

Contribución de la materia a la adquisición de las competencias básicas

A partir de los elementos más significativos de su currículo, la materia de Latín contribuye de modo directo a la adquisición de la competencia en Comunicación lingüística.

Desde todos sus contenidos se contribuye a la lectura comprensiva de textos diversos y a la expresión oral y escrita como medios indispensables para cualquier aprendizaje de calidad. El conocimiento de la estructura de la lengua latina hace posible una comprensión profunda de la gramática funcional de las lenguas europeas de origen romance y de otras que comparten con el latín el carácter flexivo, o han recibido una aportación léxica importante de la lengua latina. La interpretación de los elementos morfosintácticos y de vocabulario, así como la práctica de la traducción y de la retroversión, suponen la adquisición de la habilidad para recoger y procesar la información dada y utilizarla apropiadamente.

El conocimiento de los procedimientos para la formación de las palabras y los fenómenos de evolución fonética colabora eficazmente a la ampliación del vocabulario básico y potencia la habilidad para utilizar el lenguaje como instrumento de comunicación. El conocimiento de las etimologías grecolatinas proporciona la comprensión e incorporación de un vocabulario culto y explica el vocabulario específico de términos científicos y técnicos.

A partir del conocimiento de la historia y evolución de la lengua latina se fomenta el ser consciente de la variabilidad de las lenguas a través del tiempo y de los diferentes ámbitos geográficos y sociales, así como de la comunicación intercultural que su contacto supone. Ese conocimiento fomenta igualmente el interés y el respeto por todas las lenguas, incluyendo las antiguas y las minoritarias, y el rechazo de los estereotipos basados en diferencias culturales y lingüísticas.

La contribución de la materia a la Competencia cultural y artística se logra mediante el conocimiento del importante patrimonio arqueológico y artístico romano en nuestro país y en Europa, que potencia el aprecio y disfrute del arte como producto de la creación humana y como testimonio de la historia, a la vez que fomenta el interés por la conservación de ese patrimonio. Asimismo, proporciona referencias para hacer una valoración crítica de creaciones artísticas posteriores inspiradas en la cultura y la mitología grecolatinas, o de los mensajes difundidos por los medios de comunicación que, en muchos casos, toman su base icónica del repertorio clásico. A su vez, con el conocimiento del mundo clásico y su pervivencia se favorece la interpretación de la literatura posterior, en la que perduran temas, arquetipos, mitos y tópicos, a la vez que se desarrolla el interés por la lectura, la valoración del carácter estético de los textos y el amor por la literatura.

La contribución a la Competencia social y ciudadana se establece desde el conocimiento de las instituciones y el modo de vida de los romanos como referente histórico de organización social, participación de los ciudadanos en la vida pública y delimitación de los derechos y deberes de los individuos y de las colectividades, en el ámbito y el entorno de una Europa diversa, unida en el pasado por la lengua latina. Paralelamente, el conocimiento de las desigualdades existentes en esa sociedad favorece una reacción crítica ante la discriminación por la pertenencia a un grupo social o étnico determinado, o por la diferencia de sexos. Se fomenta así en el alumnado una actitud de valoración positiva de la participación ciudadana, la negociación y la aplicación de normas iguales para todos como instrumentos válidos en la resolución de conflictos.

Desde esta materia se contribuye a la competencia en el Tratamiento de la información y competencia digital ya que una parte de la materia requiere de la búsqueda, selección y tratamiento de la información. Además, las actividades relativas a la recogida, selección y análisis de la información, la aplicación de técnicas de síntesis, la identificación de palabras clave y la distinción entre ideas principales y secundarias aportan instrumentos básicos para la adquisición de esta competencia, tan relacionada con destrezas para la continua formación personal. Por otra parte, en aquella medida en que se utilicen las tecnologías de la información y la comunicación como un instrumento que universaliza la información y como una herramienta para la comunicación del conocimiento adquirido, se colaborará en la adquisición de la competencia digital.

El estudio de la lengua latina contribuye a la competencia para Aprender a aprender, en la medida en que propicia la disposición y la habilidad para organizar el aprendizaje, favorece las destrezas de autonomía, disciplina y reflexión, ejercita la recuperación de datos mediante la memorización y sitúa el proceso formativo en un contexto de rigor lógico.

La materia contribuye a la Autonomía e iniciativa personal en la medida en que se utilizan procedimientos que exigen planificar, evaluar distintas posibilidades y tomar decisiones. El trabajo cooperativo y la puesta en común de los resultados implica valorar las aportaciones de otros compañeros, aceptar posibles errores, comprender la forma de corregirlos y no rendirse ante un resultado inadecuado. En definitiva, aporta posibilidades de mejora y fomenta el afán de superación.

Objetivos

La enseñanza del Latín en esta etapa tendrá como objetivo el desarrollo de las siguientes capacidades:

1. Identificar y relacionar elementos morfológicos, sintácticos y léxicos de la lengua latina que permitan el análisis y la traducción de textos sencillos.

2. Desarrollar los hábitos de organización, trabajo y disciplina en el estudio, a partir de los mecanismos de estructuración mental que implica el proceso de análisis y traducción de textos latinos.

3. Mejorar la lectura comprensiva y la expresión oral y escrita mediante el conocimiento del vocabulario y las estructuras gramaticales latinas.

4. Conocer el origen y evolución de las lenguas romances para valorar los rasgos comunes y la diversidad lingüística como muestra de la riqueza cultural de los pueblos de Europa.

5. Utilizar las reglas fundamentales de evolución fonética del latín a las lenguas romances e identificar palabras patrimoniales, cultismos y expresiones latinas en diferentes contextos lingüísticos.

6. Entender el significado del léxico común de origen grecolatino de la propia lengua y comprender vocabulario culto, científico y técnico a partir de sus componentes etimológicos.

7. Reflexionar sobre los elementos formales y las estructuras lingüísticas de las lenguas romances conocidas por el alumno, a través de la comparación con el latín, modelo de lengua flexiva.

8. Conocer los aspectos relevantes de la cultura y la civilización romanas, utilizando diversas fuentes de información y diferentes soportes, para identificar y valorar su pervivencia en nuestro patrimonio cultural, artístico e institucional.

Contenidos

Bloque 1. El sistema de la lengua latina.

El abecedario y la pronunciación del latín. Lectura de textos en latín y reconocimiento de términos transparentes. Valoración del alfabeto latino como principal instrumento de creación, comunicación y transmisión de la cultura clásica y occidental.

El latín como lengua flexiva. Los casos y sus principales valores sintácticos. Reconocimiento de las diferencias y similitudes básicas entre la estructura de la lengua latina y la de la lengua castellana y, en su caso, otras lenguas romances. Interés por el latín y aprecio por el enriquecimiento que su estudio supone.

Clases de palabras. La flexión nominal, pronominal y verbal. Reconocimiento de las categorías gramaticales de la flexión latina y comparación con los elementos flexivos de las lenguas actuales. Palabras invariables: preposiciones y adverbios. Léxico latino de frecuencia. Valoración del conocimiento del latín como medio privilegiado para una comprensión profunda del sistema de las lenguas romances.

Las estructuras oracionales básicas. La concordancia y el orden de palabras. Nexos coordinantes. Análisis morfosintáctico, traducción de textos breves y sencillos en lengua latina y retroversión de oraciones simples y compuestas por coordinación.

Confianza ante el texto en una lengua nueva e interés por una correcta traducción de los mensajes que en ella se transmiten. Valoración de la lengua latina como principal vía de transmisión y pervivencia del mundo clásico.

Bloque 2. La historia y evolución de la lengua latina.

El origen y la evolución del latín. Clasificación de las lenguas indoeuropeas. Valoración del origen común de las principales lenguas europeas, respeto por las demás lenguas y aceptación de las diferencias culturales de las gentes que las hablan.

Latín culto y latín vulgar. Diferenciación entre lengua hablada y escrita. La formación de las lenguas romances. Análisis de los procesos de evolución. Comprensión de la importancia de esa evolución para un mejor conocimiento del léxico castellano.

La evolución fonética. Términos patrimoniales y cultismos. Explicación de los cambios fonéticos más frecuentes. Relación semántica entre palabras de una misma raíz latina y evolución fonética diferente. Interés por la adquisición de nuevo vocabulario y curiosidad por los valores polisémicos de los términos ya conocidos.

La aportación léxica del latín a las lenguas modernas no derivadas de él. Lectura de textos en lenguas no romances e identificación en ellos de términos de origen latino. Disposición positiva hacia el aprendizaje de otras lenguas.

Bloque 3. La formación de las palabras.

Componentes grecolatinos en las lenguas romances. Identificación de lexemas, sufijos y prefijos grecolatinos usados en la propia lengua. Definición de palabras a partir de sus étimos. Curiosidad por conocer el significado etimológico de las palabras e interés en la adecuada utilización del vocabulario.

El vocabulario de la ciencia y de la técnica. Reconocimiento de étimos griegos y latinos en las terminologías específicas. Resolución en la utilización precisa del vocabulario científico y técnico.

Latinismos y locuciones latinas. Reconocimiento de las expresiones latinas incorporadas a la lengua hablada y escrita. Valoración de los latinismos en el lenguaje actual como muestra de la herencia cultural de Roma.

Bloque 4. Otras vías de transmisión del mundo clásico.

El marco geográfico e histórico de la sociedad romana. Uso de fuentes primarias y secundarias para conocer el pasado. Valoración del papel de Roma en la historia de Occidente.

Las instituciones y la vida cotidiana. Interpretación de sus referentes desde nuestra perspectiva sociocultural. Comparación y análisis crítico de las estructuras sociales y familiares. Interiorización de los derechos humanos y reacción ante las desigualdades sociales y la marginación.

Las huellas materiales de la romanización. Observación directa e indirecta del patrimonio arqueológico y artístico romano, utilizando diversos recursos, incluidos los que proporcionan las tecnologías de la información y la comunicación, para acceder a las colecciones de museos y a la arquitectura en imágenes reales o virtuales. Aprecio y respeto por el patrimonio arqueológico y artístico heredado de Roma e interés por su conservación.

La mitología en la literatura y en las artes plásticas y visuales. La transmisión literaria de los temas, los tópicos y los arquetipos dramáticos. Búsqueda de elementos de la mitología clásica en manifestaciones artísticas de todo tipo e interpretación de su significado. Sensibilidad ante las creaciones artísticas y literarias, y valoración del mito como fuente de inspiración.

Criterios de evaluación

1. Observar las similitudes y las diferencias entre el sistema fonológico latino y el de la lengua castellana o el de otras lenguas romances.

Este criterio intenta constatar que el alumnado reconoce el origen de los distintos fonemas castellanos o de otras lenguas de origen latino, y es capaz de establecer las diferencias entre los sistemas de las dos lenguas. Con este fin se realizarán actividades de lectura de textos latinos con abundantes términos transparentes que se identificarán por escrito, de manera que pueda apreciarse cómo las lenguas romances son el resultado de la evolución del latín. En la evaluación de estas actividades se tendrá en cuenta la capacidad para relacionar fonemas latinos y romances, así como el interés del alumno por la lengua y la cultura latinas.

2. Reconocer los elementos morfológicos y las estructuras sintácticas elementales de la lengua latina y compararlos con los de la lengua castellana y con los de otras lenguas romances.

Con este criterio se trata de constatar la compresión del funcionamiento básico de la lengua latina y la capacidad de establecer analogías y diferencias con elementos y estructuras de la lengua castellana especialmente; asimismo, el criterio intenta comprobar si el alumno entiende el valor de la lengua latina como instrumento para comprender en profundidad el sistema de la lengua castellana o de la lengua romance comparada. Además de las actividades que ayuden a fijar los paradigmas latinos, el alumnado podrá mostrar su capacidad comprensiva mediante la comparación entre un texto latino y su traducción, de manera que identifique las palabras invariables, los distintos morfemas flexivos y las estructuras sintácticas de las dos lenguas. En la evaluación de estas actividades se valorará si el alumno reconoce las diferentes clases de palabras, las categorías gramaticales y los elementos flexivos de la morfología nominal y verbal latina, los interpreta correctamente, y analiza las diferencias entre las estructuras sintácticas de las lenguas que compara.

3. Traducir textos breves y sencillos, y producir mediante retroversión oraciones simples o compuestas por coordinación, utilizando las estructuras propias de la lengua latina.

Este criterio intenta comprobar si el alumno ha asimilado las estructuras morfológicas y sintácticas elementales de la lengua latina y si es capaz de reconocerlas para realizar traducciones directas o inversas de textos elaborados de escasa dificultad. Para ello se harán prácticas de análisis morfosintáctico, traducción y retroversión en las que se valore la capacidad para relacionar datos morfológicos y sintácticos, organizar los elementos textuales y establecer la correspondencia entre el análisis y la versión realizada. En las prácticas de traducción directa se observará la capacidad para trasladar al castellano los sintagmas de manera coherente, sin alterar por ello la literalidad del texto, y la competencia en el manejo de las estructuras de su propia lengua. En las actividades de retroversión se valorará el grado de asimilación de los contenidos morfológicos y sintácticos, demostrados en la corrección morfológica y en la adecuada ordenación del texto latino.

4. Descubrir, a través de la comparación del léxico, los términos que indican el origen común de lenguas diversas.

Este criterio intenta verificar si el alumno es capaz de identificar y comparar elementos lingüísticos de origen común en diferentes lenguas europeas, romances y no romances, observar los procesos de evolución fonética y apreciar la variabilidad de las lenguas a través del tiempo y de los diferentes ámbitos geográficos, culturales y sociales. Para ello se propondrán actividades en que se relacionen palabras de distintas lenguas indoeuropeas no latinas con otras lenguas romances. Al propio tiempo este criterio pretende detectar el interés por la diversidad lingüística y el respeto por las lenguas y las gentes que las hablan. Se valorará la capacidad para reconocer el origen común indoeuropeo y diferenciar el léxico romance, observando su pertenencia a una misma familia y distinguiendo los diferentes resultados de la evolución lingüística.

5. Aplicar las reglas básicas de evolución fonética a étimos latinos que hayan dado origen a términos romances del vocabulario habitual, deducir estas reglas y establecer la relación semántica entre un término patrimonial y un cultismo.

Con este criterio se pretende evaluar la capacidad para utilizar los mecanismos de evolución fonética y analizar las diferencias de significado entre palabras de un mismo origen; asimismo, se intenta verificar si el alumno sabe aplicar el método comparativo en el estudio de la evolución del léxico. A este fin, además de actividades de aplicación de las reglas evolutivas o deducción de dichas reglas a partir de la comparación con el término heredado, se realizarán prácticas de inserción en un determinado contexto de los términos estudiados, o se redactarán composiciones pautadas en las que se valore la capacidad del alumno para ampliar su vocabulario y la adecuada utilización de términos patrimoniales y cultismos.

6. Identificar componentes de origen grecolatino en palabras del lenguaje cotidiano y en el vocabulario específico de las ciencias y de la técnica, y explicar su sentido etimológico.

Este criterio trata de comprobar la capacidad de reconocer los formantes griegos y latinos en diferentes contextos lingüísticos y producir definiciones etimológicas de términos cotidianos, científicos y técnicos. Para ello, se propondrán actividades en las que se reconozcan las variaciones semánticas que aportan los distintos afijos, valorando la capacidad del alumno para identificar y distinguir el uso correcto de términos especializados del lenguaje habitual, mediante el análisis de fragmentos de guiones cinematográficos, textos teatrales, o intervenciones orales, así como la compresión del vocabulario específico y la destreza para definir el léxico propio de las materias estudiadas.

7. Reconocer latinismos y locuciones usuales de origen latino incorporadas a las lenguas conocidas por el alumno y explicar su significado en expresiones orales y escritas.

Este criterio pretende verificar si el alumno identifica y comprende las expresiones latinas integradas en las lenguas modernas y si es capaz de utilizarlas de manera coherente. Para la consecución de este criterio se manejarán diferentes tipos de textos, literarios, periodísticos o mensajes publicitarios, escritos en las lenguas que son objeto de estudio, rastreando el empleo de expresiones latinas. Se valorará la capacidad de comprensión de las mismas, la propiedad de su empleo en la lengua hablada, la oportunidad de su inserción en alguna composición breve y su interpretación como herencia cultural de la lengua latina.

8. Resumir el contenido de textos traducidos de autores clásicos y modernos e identificar en ellos aspectos históricos o culturales.

Este criterio pretende constatar si el alumnado es capaz de comprender el contenido de un texto, identificar acontecimientos, personajes y aspectos de la civilización romana, ubicarlos espacial y temporalmente, y relacionar los datos del texto con referentes actuales. Con este fin realizará esquemas y resúmenes de textos preferentemente históricos, insertará comentarios en los que utilice los conocimientos adquiridos y hará una valoración de los modos de vida, costumbres y actitudes de la sociedad romana en comparación con los de nuestras sociedades. Se evaluará el grado de asimilación de los conceptos básicos sobre el tema tratado, la organización de las ideas, la claridad en la exposición y la adecuación del vocabulario, así como el rechazo de todo tipo de discriminación y las actitudes positivas de igualdad en el ámbito político, social y familiar.

9. Reconocer en el patrimonio arqueológico las huellas de la romanización y valorar la importancia de la civilización romana en el modo de vida europeo.

Con este criterio se trata de comprobar si se identifican restos significativos del patrimonio arqueológico romano, se reconocen características básicas de su construcción, factura y uso, y se aprecia su influencia en edificaciones análogas posteriores y el valor de su aportación al modo de vida europeo. A este fin los alumnos realizarán actividades de búsqueda en fuentes diversas, incluidas las tecnologías de la información y la comunicación, análisis, descripciones y comentarios comparativos entre imágenes de referencia arqueológica y otras actuales, o trabajo de campo en visitas a conjuntos arqueológicos romanos, estableciendo similitudes y diferencias entre aspectos urbanísticos, domésticos o de ocio, en instalaciones diversas del mundo romano y el actual. En estas actividades se evaluará el grado de aplicación de sus conocimientos históricos y culturales, el empleo de una terminología adecuada, el interés hacia el patrimonio arqueológico y el respeto por su conservación.

10. Distinguir en las diversas manifestaciones literarias y artísticas de todos los tiempos la mitología clásica como fuente de inspiración.

Este criterio trata de comprobar si se identifican los principales elementos de la mitología clásica en diversos contextos expresivos, textos literarios e iconografía de cualquier tipo, se comprende su significado específico y se advierte su valor como fuente de inspiración a lo largo del tiempo. Para ello el alumno realizará actividades de búsqueda en fuentes y soportes diversos, comentará textos literarios, científicos o periodísticos, mensajes publicitarios e imágenes de temática o referencia mitológica, o visitará museos y colecciones. Se valorará la aplicación de los conocimientos básicos adquiridos, la capacidad para reconocer mitos, temas y tópicos, así como la aptitud para hacer valoraciones críticas sobre las obras analizadas.

11. Elaborar, guiado por el profesor, un trabajo temático sencillo sobre cualquier aspecto de la producción artística y técnica, la historia, las instituciones, o la vida cotidiana en Roma en el que se manifieste el aprecio y respeto por el patrimonio heredado de los romanos.

Este criterio intenta constatar la capacidad de buscar información en fuentes diversas, organizarla, situar cronológicamente los datos obtenidos, interpretar los referentes clásicos en comparación con sus correspondientes del mundo actual y exponer el resultado de manera ordenada y coherente, utilizando las tecnologías de la información y la comunicación como instrumento preferente para la presentación de su trabajo. Asimismo, se pretende constatar si el alumno ha interiorizado la necesidad de conservar el patrimonio romano, mediante cuestiones tales como los problemas que surgen ante un hallazgo arqueológico, u otras de índole práctica. Para la evaluación de este trabajo se tendrán en cuenta la diversidad y pertinencia de las fuentes utilizadas, la adecuada prelación expositiva, y la capacidad para establecer conclusiones propias sobre el tema tratado.

Orientaciones metodológicas y para la evaluación

Orientaciones metodológicas

Estas indicaciones metodológicas pretenden aplicar a la materia de Latín los principios de educación común y de atención a la diversidad del alumnado, al tiempo que tratan de aportar referencias para la concreción de los contenidos y del proceso evaluativo en las programaciones didácticas y de aula. En todo caso, sugieren una práctica docente que debe adaptarse al nivel previo de conocimientos y al contexto educativo en que se desarrolla, por lo que, en este sentido es obvio que tales orientaciones no pueden suplir la tarea ineludible del profesorado, el cual ha de definir su propia metodología de forma consciente, organizando la presentación de los contenidos y su evaluación, para propiciar una asimilación funcional en la que alumnos y alumnas sean agentes de su propio aprendizaje. Al establecer la conexión entre los contenidos del Latín y los aportados por otras materias, haremos posible la asimilación de unos conocimientos que a su vez permitirán la adquisición de otros nuevos.

En el contexto general de los fines y objetivos de la Educación secundaria obligatoria, la consecución de las competencias básicas de la etapa ha de presidir el conjunto de las decisiones, acciones didácticas y metodología empleada en la materia de Latín.

Así, desde los contenidos planteados en los tres primeros bloques, la materia debe favorecer la adquisición de la competencia en Comunicación lingüística en tres aspectos fundamentales: el desarrollo en el conocimiento de la gramática funcional de la lengua castellana y otras de origen latino; la ampliación de un vocabulario básico y la comprensión e incorporación efectiva de términos cultos, científicos y técnicos; el perfeccionamiento en la lectura comprensiva y en la expresión oral y escrita.

El primer aspecto, relativo al conocimiento de la gramática funcional, se ejercita fundamentalmente mediante los contenidos del primer bloque, El sistema de la lengua latina, para cuyo tratamiento se tomará como punto de partida los conocimientos previos de los alumnos en la lengua castellana, estableciendo los parámetros comparativos con los que se pueda reflexionar sobre el valor de los elementos morfosintácticos y de significado, para producir y entender posteriormente comunicaciones orales y escritas correctas.

El estudio de los aspectos lingüísticos girará en torno al texto original, adaptado, traducido o bilingüe-como pieza y recurso fundamental de la materia, al proporcionar las referencias lingüísticas del Latín y las lenguas romances; sobre el que a su vez se establecerá la conexión entre los contenidos lingüísticos y culturales. Tomando el texto como punto de partida, se propondrán actividades que respondan a la diversidad de capacidades e intereses del alumnado: cuestiones y aclaraciones sobre lengua, morfología, sintaxis y valor léxico, esquemas para comentarios de contenido o guiones para búsqueda de información relacionada. Todo ello mediante una orientación fundamentalmente lingüística que no pierda los referentes de su contexto histórico, cultural y literario, en un proceso de comparación sistemática con los elementos de lengua y cultura actuales.

El aprendizaje de la gramática, centrado en la morfología y sintaxis regular, debe ser progresivo, suficiente y basado en el análisis, comentario y resolución de textos y frases; su estudio y ejercitación se fundamentará en criterios de rentabilidad para un aprendizaje básico de la lengua latina y de funcionalidad, relación y correspondencia respecto de contenidos gramaticales del castellano. En la traducción se recomienda la elaboración en clase de un vocabulario de frecuencia, en lugar de recurrir al empleo del diccionario. En la medida de lo posible, los textos propuestos para análisis y traducción estarán relacionados con los contenidos culturales tratados. El enfoque de la traducción directa y de la retroversión, unido al análisis morfosintáctico del texto, contribuirá a una comprensión más profunda de la gramática funcional de la lengua castellana.

El tratamiento de los contenidos propiamente lingüísticos facilita alternar diferentes actividades de aprendizaje, desde el trabajo individual en que según el ritmo de aprendizaje se fomente la reflexión y esfuerzo personal de alumnos y alumnas para favorecer las destrezas de autonomía y rigor lógico, hasta las tareas en grupo o subgrupos que propicien la capacidad de integración y el trabajo cooperativo.

El segundo aspecto señalado, la ampliación de vocabulario y la exacta comprensión de su significado, se materializa a través de los contenidos de los bloques segundo y tercero. Partiendo del vocabulario conocido por los alumnos, los ejercicios de léxico, tanto en latín como en castellano, contribuirán más eficazmente a su objetivo si se extraen de los textos trabajados en la unidad didáctica y dicha selección se realiza en función de su aplicación a situaciones reales. Las actividades de evolución fonética, formación de palabras, reconocimiento de étimos o definición de significados serán variadas y estimularán la curiosidad por conocer la evolución de las palabras, al tiempo que inculcarán en el alumno el gusto por la utilización de un vocabulario rico, preciso y adaptado a cada situación comunicativa concreta.

La lectura y comentario de textos inciden específicamente en el tercero de los aspectos señalados. Puesto que estos ejercicios se consideran adecuados para el perfeccionamiento de la lectura comprensiva y la expresión oral y escrita, parece conveniente realizarlos al inicio de cada unidad mediante textos clásicos y modernos de temática relacionada con los contenidos culturales tratados. La selección de los textos se hará en función de la significación, el valor literario o documental, y la potencialidad motivadora para los alumnos.

En cuanto a los contenidos de carácter lingüístico y léxico, conviene presentarlos de forma clara al inicio de cada unidad didáctica, explicar la particularidad de los mismos y su incardinación en la materia, anticiparse a las necesidades educativas mediante actividades escritas u orales que permitan conocer las nociones previas de los alumnos, explicitando a continuación lo que deben entender, memorizar y manejar al final de cada unidad, fijando los objetivos e indicando los materiales y actividades que permitirán alcanzarlos. Todo ello se orientará a una planificación de los tiempos y a una adaptación de las actividades a las motivaciones, necesidades y ritmos concretos del alumnado, para el logro de la asimilación funcional de los contenidos y de la organización participativa y eficaz de la clase de latín.

La competencia cultural y artística se desarrolla desde los contenidos específicos del bloque cuarto, propiciando el aprendizaje del saber ver, analizar y valorar el patrimonio arqueológico y artístico romano, y las obras literarias conservadas, como fuente de conocimiento y disfrute individual y colectivo. Los textos e imágenes de referencia mitológica juegan aquí un importante papel como expresión de la riqueza cultural del mundo clásico y referente obligado para entender buena parte de la producción artística y literaria posterior. Una forma de trabajar estos contenidos será la programación de actividades basándose en combinaciones de imágenes y textos significativos seleccionados por su valor intrínseco, la cercanía a los alumnos y la existencia de analogías con las producciones actuales del cine, la televisión, el arte, la literatura o la publicidad. Asimismo y en el marco de la metodología activa propuesta, las visitas a museos y conjuntos arqueológicos, los paseos mitológicos, las visitas virtuales, las dramatizaciones y la asistencia a representaciones teatrales de referencia clásica contribuirán de manera efectiva a despertar la curiosidad y el gusto del alumnado, aplicar los contenidos aprendidos y relacionar los conocimientos sobre el mundo clásico romano.

Ligada al cuarto bloque de contenidos está la contribución de la materia a la competencia social y ciudadana. A tal fin, los contenidos concernientes a los aspectos históricos, institucionales y de la vida cotidiana en la sociedad romana deben estudiarse estableciendo la comparación con otras etapas históricas y en concreto, del mundo actual. Así por ejemplo, se puede efectuar el estudio de las instituciones romanas en comparación con los textos de la actual Constitución Española; las estructuras sociales o la familia romana pueden relacionarse con los modelos sociales y familiares actuales; del mismo modo, el ejercito romano o las prácticas bélicas de la antigüedad cobran mayor relevancia si se coteja su tratamiento con el de las noticias cotidianas sobre conflictos armados, mientras que la discriminación en el mundo antiguo adquiere un significado más próximo si se compara con la actual. De esa manera evitaremos percibir los contenidos como algo puramente teórico y lejano, al tiempo que transmitiremos al alumnado la vigencia y versatilidad de la materia. A partir de este bloque se afianzarán actitudes positivas de participación ciudadana y de reacción contra cualquier tipo de discriminación.

A su vez, la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación, especialmente en el cuarto bloque, pero también en los bloques lingüísticos, contribuirá a consolidar destrezas básicas en el tratamiento de la información y la competencia digital.

De modo general, en el tratamiento integrado de todos los contenidos, tanto lingüísticos como culturales, el planteamiento educativo ha de favorecer los procesos de búsqueda de información y elaboración de conclusiones por el alumno, procurando aprendizajes significativos y experiencias relevantes e interactivas que supongan una modificación positiva de la estructura cognitiva, de las habilidades para aprender y de la autonomía e iniciativa personal en el ámbito escolar y extraescolar.

En el marco de una educación común, estos planteamientos metodológicos implican necesariamente, según se viene indicando, la atención a la diversidad del alumnado, considerando las diferentes capacidades y ritmos del grupo en general y el alumno en particular, no sólo para hacer adaptaciones curriculares significativas cuando la situación lo requiera, sino para optimizar durante todo el proceso el aprendizaje de los nuestros alumnos y alumnas, favoreciendo la capacidad de aprender por sí mismos.

Orientaciones para la evaluación

Paralelamente a todo lo anterior, la evaluación es una parte más del proceso de aprendizaje y como tal debe estar integrada en él.

Una evaluación continua e integrada en el aprendizaje debe mostrar su virtualidad en varias direcciones. En primer lugar, ha de implicar activamente al profesorado y alumnado; en segundo lugar y partiendo de una evaluación inicial, debe proporcionar datos fehacientes sobre el grado de consecución de los objetivos, la adecuación de los contenidos, los procedimientos de presentación, las actividades realizadas y la eficacia de los recursos y materiales didácticos empleados; en tercer lugar, debe informar acerca de la totalidad del proceso educativo y las dificultades encontradas, motivando una continua reflexión por parte del profesor y alumno sobre las causas del acierto o error, el modo de corregir e impulsar positivamente los aprendizajes colectivos e individuales y las medidas concretas de refuerzo educativo. En cualquier caso, los alumnos y alumnas deben estar informados de cómo, cuándo y sobre qué van a ser evaluados, así como del resultado de su evaluación, siendo plenamente conscientes de que la evaluación es también un elemento para su propia formación.

Cabe señalar que los criterios de evaluación sirven de referencia para valorar en qué medida se han producido los aprendizajes que se consideran especialmente relevantes para la adquisición de las capacidades recogidas en los objetivos. Los criterios son además el elemento que aúna objetivos y contenidos y en donde se observa con mayor claridad la contribución de la materia al logro de las competencias básicas, ya que se refieren a conductas observables que permiten comprobar si se han adquirido los aprendizajes que se consideran imprescindibles, y en qué grado.

Por otro lado, los instrumentos de evaluación han de ser variados y acordes con los diferentes contenidos, según se describe en los criterios de evaluación de la materia. Los momentos de la evaluación serán también diversos: desde la observación directa del trabajo diario personal o la evaluación de exposiciones orales y trabajos colectivos, hasta las pruebas individuales escritas. En éstas últimas así como en los instrumentos de evaluación en general, hay que buscar la mayor correspondencia posible en el planteamiento, presentación y grado de dificultad, con las actividades realizadas en clase por los alumnos.

La evaluación final, centrada en el desarrollo personal de cada alumno, ha de tener en cuenta el proceso educativo completo, informando del nivel competencial alcanzado a partir de los elementos del currículo.

En definitiva, la materia de Latín tendrá mayor significado y utilidad para los alumnos en la medida en que se adapte e individualice su enseñanza, aprendizaje y evaluación al uso de una metodología sistematizada y flexible que sitúe los contenidos propios en un marco referencial global.

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