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Legislación › Orden ECI/2220/2007, de 12 de julio, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la Educación secundaria obligatoria.

Música

Música

La música, como bien cultural y como lenguaje y medio de comunicación no verbal, constituye un elemento con un valor incuestionable en la vida de las personas. En la actualidad, vivimos en un contacto permanente con la música, sin duda, el arte más poderosamente masivo de nuestro tiempo. El desarrollo tecnológico ha ido modificando considerablemente los referentes musicales de la sociedad por la posibilidad de una escucha simultánea de toda la producción musical mundial a través de los discos, la radio, la televisión, los juegos electrónicos, el cine, la publicidad, Internet, etc. Ese mismo desarrollo tecnológico ha abierto, a su vez, nuevos cauces para la interpretación y la creación musical, tanto de músicos profesionales como de cualquier persona interesada en hacer música.

Desde esta perspectiva, la materia de Música para la Educación secundaria obligatoria pretende establecer puntos de contacto entre el mundo exterior y la música que se aprende en las aulas, estableciendo los cauces necesarios para estimular en el alumnado el desarrollo de la percepción, la sensibilidad estética, la expresión creativa y la reflexión crítica, llegando a un grado de autonomía tal que posibilite la participación activa e informada en diferentes actividades vinculadas con la audición, la interpretación y la creación musical.

Al carácter más global que el área de Educación artística presenta en la Educación primaria, sucede en esta etapa una aproximación más diferenciada y analítica. Esto se corresponde con las características evolutivas del alumnado, en un momento en que su capacidad de abstracción experimenta un desarrollo notable. Esta diferenciación no impide, sin embargo, que la materia se siga articulando en torno a dos ejes fundamentales, percepción y expresión, vinculados a su vez, y de forma directa, con la adquisición de una cultura musical básica y necesaria para todos los ciudadanos.

La percepción se refiere en esta materia al desarrollo de capacidades de discriminación auditiva, de audición activa y de memoria comprensiva de la música, tanto durante el desarrollo de actividades de interpretación y creación musical como en la audición de obras musicales en vivo o grabadas.

Por su parte, la expresión alude al desarrollo de todas aquellas capacidades vinculadas con la interpretación y la creación musical. Desde el punto de vista de la interpretación, la enseñanza y el aprendizaje de la música se centran en tres ámbitos diferenciados pero estrechamente relacionados: la expresión vocal, la expresión instrumental y el movimiento y la danza. Mediante el desarrollo de estas capacidades se trata de facilitar el logro de un dominio básico de las técnicas requeridas para el canto y la interpretación instrumental, así como los ajustes rítmicos y motores implícitos en el movimiento y la danza. La creación musical remite a la exploración de los elementos propios del lenguaje musical y a la experimentación y combinación de los sonidos a través de la improvisación, la elaboración de arreglos y la composición individual y colectiva.

El tratamiento de los contenidos que integran estos dos ejes debe hacerse teniendo en cuenta que, en la actualidad más que en otras épocas, la música es uno de los principales referentes de identificación de la juventud. El hecho de que el alumnado la sienta como propia constituye, paradójicamente, una ventaja y un inconveniente en el momento de trabajarla en el aula: ventaja, porque el valor, así como las expectativas y la motivación respecto a esta materia son elevadas; inconveniente, porque el alumnado al hacerla suya, posee sesgos confirmatorios muy arraigados.

La presencia de la Música en la etapa de Educación secundaria obligatoria debe considerar como punto de referencia, el gusto y las preferencias del alumnado pero, simultáneamente, debe concebir los contenidos y el fenómeno musical desde una perspectiva creativa y reflexiva, intentado alcanzar cotas más elevadas de participación en la música como espectador, intérprete y creador.

Partiendo de estos supuestos y de los dos grandes ejes en los que se articula la materia, percepción y expresión, los contenidos se han distribuido en bloques.

En los contenidos previstos de primero a tercero, el primer bloque, Escucha, se vincula directamente con el eje de percepción, al tiempo que el segundo y el tercero, Interpretación y Creación lo hacen con el eje de expresión. Por su parte, el cuarto bloque, Contextos musicales, incluye contenidos relacionados con los referentes culturales de las músicas que serán utilizadas en los bloques anteriores junto a otros que ayudan a conocer mejor el mundo musical actual y el papel de la música en distintos contextos sociales y culturales.

En los contenidos para el cuarto curso, en el que la Música es una materia opcional, el primer bloque, Audición y referentes musicales, se relaciona directamente con el eje de percepción y recoge, al mismo tiempo, nuevos contenidos para profundizar en el papel de la música en distintos contextos sociales y culturales del pasado y del presente. El segundo bloque, La práctica musical, se inserta en el eje de expresión y recoge todos aquellos contenidos relacionados con la interpretación vocal e instrumental, el movimiento y la danza, la improvisación, la elaboración de arreglos y la composición, así como la participación en proyectos musicales de diversa índole. El tercer bloque, Música y tecnologías, estrechamente vinculado con los anteriores, incluye de manera explícita una serie de contenidos que permiten conocer y utilizar herramientas tecnológicas en actividades de audición y producción musical.

Esta organización de los contenidos en torno a bloques y ejes pretende presentarlos de forma coherente. No existe, sin embargo, prioridad de unos sobre otros ni exigencia por la que se deba partir preferentemente de uno de ellos. En otras palabras, en la práctica educativa se produce una interacción constante entre los distintos bloques, entre los ejes y entre los contenidos: lo expresivo contiene lo perceptivo y viceversa; las actitudes, los conceptos y los procedimientos se apoyan mutuamente. Entre los diferentes contenidos se establece una relación cíclica: unos enriquecen a otros, los promueven, desarrollan y consolidan. Al mismo tiempo, todos ellos se vinculan con los conocimientos del lenguaje y la cultura musical.

Contribución de la materia a la adquisición de las competencias básicas

La materia de Música contribuye de forma directa a la adquisición de la Competencia cultural y artística en todos los aspectos que la configuran. Fomenta la capacidad de apreciar, comprender y valorar críticamente diferentes manifestaciones culturales y musicales, a través de experiencias perceptivas y expresivas y del conocimiento de músicas de diferentes culturas, épocas y estilos. Puede potenciar así, actitudes abiertas y respetuosas y ofrecer elementos para la elaboración de juicios fundamentados respecto a las distintas manifestaciones musicales, estableciendo conexiones con otros lenguajes artísticos y con los contextos social e histórico a los que se circunscribe cada obra.

La orientación de esta materia, en la que la expresión juega un papel importante, permite adquirir habilidades para expresar ideas, experiencias o sentimientos de forma creativa, especialmente presentes en contenidos relacionados con la interpretación, la improvisación y la composición, tanto individual como colectiva, que a su vez estimulan la imaginación y la creatividad. Por otra parte, una mejor comprensión del hecho musical permite su consideración como fuente de placer y enriquecimiento personal.

Colabora al desarrollo de la competencia Autonomía e iniciativa personal, mediante el trabajo colaborativo al que antes se ha hecho referencia y la habilidad para planificar y gestionar proyectos. La interpretación y la composición son dos claros ejemplos de actividades que requieren de una planificación previa y de la toma de decisiones para obtener los resultados deseados. Por otra parte, en aquellas actividades relacionadas especialmente con la interpretación musical, se desarrollan capacidades y habilidades tales como la perseverancia, la responsabilidad, la autocrítica y la autoestima, siendo éstos, factores clave para la adquisición de esta competencia.

La música contribuye también a la Competencia social y ciudadana. La participación en actividades musicales de distinta índole, especialmente las relacionadas con la interpretación y creación colectiva que requieren de un trabajo cooperativo, colabora en la adquisición de habilidades para relacionarse con los demás. La participación en experiencias musicales colectivas da la oportunidad de expresar ideas propias, valorar las de los demás y coordinar las propias acciones con las de los otros integrantes del grupo responsabilizándose en la consecución de un resultado.

La toma de contacto con una amplia variedad de músicas, tanto del pasado como del presente, favorece la comprensión de diferentes culturas y de su aportación al progreso de la humanidad y con ello la valoración de los demás y los rasgos de la sociedad en que se vive.

La música también contribuye de manera directa al desarrollo del Tratamiento de la información y competencia digital. El uso de los recursos tecnológicos en el campo de la música posibilita el conocimiento y dominio básico del hardware y el software musical, los distintos formatos de sonido y de audio digital o las técnicas de tratamiento y grabación del sonido relacionados, entre otros, con la producción de mensajes musicales, audiovisuales y multimedia. Favorece, asimismo, su aprovechamiento como herramienta para los procesos de autoaprendizaje y su posible integración en las actividades de ocio.

Además, la obtención de información musical requiere de destrezas relacionadas con el tratamiento de la información aunque desde esta materia, merece especial consideración el uso de productos musicales y su relación con la distribución y los derechos de autor.

La música también contribuye al desarrollo de la competencia para Aprender a aprender, potenciando capacidades y destrezas fundamentales para el aprendizaje guiado y autónomo como la atención, la concentración y la memoria, al tiempo que desarrolla el sentido del orden y del análisis. Por una parte, la audición musical necesita una escucha reiterada para llegar a conocer una obra, reconocerla, identificar sus elementos y «apropiarse» de la misma. Por otra, todas aquellas actividades de interpretación musical y de entrenamiento auditivo requieren de la toma de conciencia sobre las propias posibilidades, la utilización de distintas estrategias de aprendizaje, la gestión y control eficaz de los propios procesos. En todos estos casos, es necesaria una motivación prolongada para alcanzar los objetivos propuestos desde la autoconfianza en el éxito del propio aprendizaje.

Respecto a la competencia en Comunicación lingüística la música contribuye, al igual que otras áreas, a enriquecer los intercambios comunicativos y a la adquisición y uso de un vocabulario musical básico. También colabora a la integración del lenguaje musical y el lenguaje verbal, y a la valoración del enriquecimiento que dicha interacción genera.

Desde el punto de vista de la competencia en el Conocimiento y la interacción con el mundo físico la música realiza su aportación a la mejora de la calidad del medio ambiente, identificando y reflexionando sobre el exceso de ruido, la contaminación sonora y el uso indiscriminado de la música, con el fin de generar hábitos saludables. Además, los contenidos relacionados con el uso correcto de la voz y del aparato respiratorio, no sólo para conseguir resultados musicales óptimos, sino también para prevenir problemas de salud, inciden en el desarrollo de esta competencia.

Objetivos

La enseñanza de la Música en esta etapa tendrá como objetivo el desarrollo de las siguientes capacidades:

1. Utilizar la voz, el cuerpo, objetos, instrumentos y recursos tecnológicos para expresar ideas y sentimientos, enriqueciendo las propias posibilidades de comunicación y respetando otras formas distintas de expresión.

2. Desarrollar y aplicar diversas habilidades y técnicas que posibiliten la interpretación (vocal, instrumental y de movimiento y danza) y la creación musical, tanto individuales como en grupo.

3. Escuchar una amplia variedad de obras, de distintos estilos, géneros, tendencias y culturas musicales, apreciando su valor como fuente de conocimiento, enriquecimiento intercultural y placer personal e interesándose por ampliar y diversificar las preferencias musicales propias.

4. Reconocer las características de diferentes obras musicales como ejemplos de la creación artística y del patrimonio cultural, reconociendo sus intenciones y funciones y aplicando la terminología apropiada para describirlas y valorarlas críticamente.

5. Utilizar de forma autónoma diversas fuentes de información medios audiovisuales, Internet, textos, partituras y otros recursos gráficos-para el conocimiento y disfrute de la música.

6. Conocer y utilizar diferentes medios audiovisuales y tecnologías de la información y la comunicación como recursos para la producción musical, valorando su contribución a las distintas actividades musicales y al aprendizaje autónomo de la música.

7. Participar en la organización y realización de actividades musicales desarrolladas en diferentes contextos, con respeto y disposición para superar estereotipos y prejuicios, tomando conciencia, como miembro de un grupo, del enriquecimiento que se produce con las aportaciones de los demás.

8. Comprender y valorar las relaciones entre el lenguaje musical y otros lenguajes y ámbitos de conocimiento, así como la función y significado de la música en diferentes producciones artísticas y audiovisuales y en los medios de comunicación.

9. Elaborar juicios y criterios personales, mediante un análisis crítico de los diferentes usos sociales de la música, sea cual sea su origen, aplicándolos con autonomía e iniciativa a situaciones cotidianas y valorando la contribución que la música puede hacer a la vida personal y a la de la comunidad.

10. Valorar el silencio y el sonido como parte integral del medio ambiente y de la música, tomando conciencia de los problemas creados por la contaminación acústica y sus consecuencias.

Primer curso

Contenidos

Bloque 1. Escucha.

Práctica de ejercicios de entrenamiento auditivo y aplicación de técnicas de atención y memorización musical.

Utilización de recursos corporales, vocales e instrumentales, medios audiovisuales y tecnologías, textos, partituras, musicogramas y otras representaciones gráficas para la comprensión de la música escuchada.

Elementos que intervienen en la construcción de una obra musical (melodía, ritmo, armonía, timbre, textura, forma, tempo y dinámica) e identificación de los mismos en la audición de obras musicales.

Clasificación y discriminación auditiva de los diferentes tipos de voces e instrumentos y de distintas agrupaciones vocales e instrumentales.

Audición y análisis elemental de obras vocales e instrumentales de distintos estilos, géneros, tendencias y culturas musicales, incluyendo las interpretaciones y composiciones realizadas en el aula.

Apreciación y disfrute de la audición de obras musicales grabadas e interpretadas en vivo.

Curiosidad e interés por conocer músicas de distintas características y por ampliar y diversificar las propias preferencias musicales.

Interés por desarrollar hábitos saludables de escucha y de respeto a los demás durante la escucha.

Bloque 2. Interpretación.

La voz y la palabra como medios de expresión musical: características y habilidades técnicas e interpretativas. Exploración y descubrimiento de las posibilidades de la voz como medio de expresión musical y práctica de la relajación, la respiración, la articulación, la resonancia y la entonación.

Los instrumentos y el cuerpo como medios de expresión musical: características y habilidades técnicas e interpretativas. Exploración de las posibilidades de diversas fuentes sonoras y práctica de habilidades técnicas para la interpretación.

Práctica, memorización e interpretación de piezas vocales e instrumentales de diferentes géneros, estilos y culturas aprendidas por imitación y a través de la lectura de partituras con diversas formas de notación.

Práctica de las pautas básicas de la interpretación: silencio, atención al director y a los otros intérpretes, audición interior, memoria y adecuación al conjunto.

Experimentación y práctica de las distintas técnicas del movimiento y la danza, expresión de los contenidos musicales a través del cuerpo y el movimiento e interpretación de un repertorio variado de danzas.

Incorporación de las tradiciones populares (juegos, danzas, canciones.) a la práctica vocal, instrumental y corporal.

Exploración de algunas de las posibilidades que ofrecen los dispositivos e instrumentos electrónicos para la interpretación y grabación de piezas musicales.

Interés por el conocimiento y cuidado de la voz, el cuerpo y los instrumentos.

Aceptación y predisposición para mejorar las capacidades técnicas e interpretativas (vocal, instrumental y corporal) propias y respeto ante otras capacidades y formas de expresión.

Aceptación y cumplimiento de las normas que rigen la interpretación en grupo y aportación de ideas musicales que contribuyan al perfeccionamiento de la tarea común.

Bloque 3. Creación.

La improvisación, la elaboración de arreglos y la composición como recursos para la creación musical.

Improvisación vocal e instrumental, individual y en grupo, en respuesta a distintos estímulos musicales y extra-musicales.

Elaboración de arreglos de canciones y piezas instrumentales, mediante la creación de acompañamientos sencillos (bordón, ostinato, efectos sonoros, soporte rítmico o armónico) y la selección de distintos tipos de organización musical (introducción, desarrollo, interludios, coda, acumulación, etc.).

Composición individual o en grupo de canciones y piezas instrumentales para distintas agrupaciones a partir de la combinación de elementos y recursos presentados en el contexto de las diferentes actividades que se realizan en el aula.

Registro de las composiciones propias usando distintas formas de notación y diferentes técnicas de grabación.

Exploración de las posibilidades de distintos recursos informáticos y otros dispositivos electrónicos en los procesos de creación musical.

Sonorización, mediante la selección de músicas preexistentes, de representaciones dramáticas, actividades de expresión corporal y danza e imágenes fijas y en movimiento en la realización de producciones audiovisuales.

Construcción de instrumentos musicales (inspirados en otros preexistentes o de invención propia) y utilización de materiales y objetos diversos para investigar y descubrir fenómenos propios de la producción sonora.

Sensibilidad estética frente a nuevas propuestas musicales, valorando los elementos creativos e innovadores de las mismas.

Originalidad y perseverancia en la realización de las producciones musicales.

Bloque 4. Contextos musicales.

Conocimiento y valoración de las manifestaciones musicales más significativas del patrimonio musical propio, del occidental y del de otras culturas.

Utilización de diversas fuentes de información para indagar sobre instrumentos, compositores y compositoras, intérpretes, conciertos y producciones musicales en vivo o grabadas.

La música al servicio de otros lenguajes: corporal, teatral, cinematográfico, radiofónico, publicitario. Análisis de la música utilizada en diferentes tipos de espectáculos y producciones audiovisuales.

Valoración de los recursos tecnológicos como instrumentos para el conocimiento y disfrute de la música.

Criterios de evaluación

1. Reconocer auditivamente las obras musicales escuchadas previamente en el aula, interesándose por ampliar sus preferencias.

Con este criterio se trata de comprobar en qué medida el alumnado es capaz de recordar e identificar un repertorio básico de piezas musicales y de mostrar una actitud abierta y respetuosa ante diferentes propuestas. La evaluación se realizará a partir de la audición de piezas musicales conocidas por el alumnado.

2. Identificar y describir, mediante el uso de distintos lenguajes (gráfico, corporal o verbal), algunos elementos (ritmo, melodía, textura, timbre, dinámica) y formas de organización (repetición, imitación, variación) de una obra musical.

Con este criterio se trata de evaluar la capacidad para distinguir auditivamente algunas de las características relevantes de una obra musical y para expresar lo que se ha reconocido a través de distintos lenguajes. El criterio se aplicará mediante la audición de diferentes ejemplos, explicitando previamente cuál o cuáles son los elementos que se han de identificar y describir.

3. Participar en la interpretación en grupo de una pieza vocal, instrumental o coreográfica adecuando la propia interpretación a la del conjunto.

Se trata de comprobar si el alumnado, independientemente del grado de desarrollo técnico alcanzado, participa activamente y con iniciativa personal en las actividades de interpretación, intentando concertar su acción con la del resto del conjunto y colaborando en la consecución de unos resultados que sean producto del trabajo en equipo.

4. Utilizar algunos de los recursos tecnológicos disponibles para grabar y reproducir música y para realizar sencillas producciones audiovisuales.

Este criterio observa la capacidad para utilizar funcionalmente algunos dispositivos electrónicos, audiovisuales e informáticos, para la grabación y reproducción de audio y vídeo. No se trata de evaluar el grado de dominio técnico de estos recursos, sino de observar el interés y la disposición a utilizarlos en aquellas actividades que lo requieren.

5. Elaborar un arreglo para una canción o una pieza instrumental, utilizando apropiadamente una serie de elementos dados.

Con este criterio se observa la habilidad para seleccionar y combinar distintos elementos musicales a fin de obtener un resultado adecuado en la elaboración de un arreglo sencillo para una pieza musical. Se partirá siempre de elementos previamente trabajados en el aula y se valorará tanto el proceso como los resultados obtenidos.

6. Leer distintos tipos de partituras en el contexto de las actividades musicales del aula como apoyo a las tareas de interpretación y audición.

A través de este criterio se trata de comprobar el grado de compresión de algunos de los signos y símbolos usados para representar la música y la utilización funcional de la lectura musical. Lo que se valora no es la capacidad para solfear, sino la destreza con que el alumnado se desenvuelve en la lectura una vez creada la necesidad de apoyarse en la partitura para interpretar una pieza musical o para seguir mejor una obra durante la audición.

7. Identificar en el ámbito cotidiano situaciones en las que se produce un uso indiscriminado del sonido, analizando sus causas y proponiendo soluciones.

Este criterio intenta evaluar el grado de concienciación ante las situaciones de contaminación acústica, especialmente de aquellas provocadas por un uso inadecuado de la música y la capacidad para proponer soluciones originales y contribuir activamente al cuidado de la salud y a la conservación de un entorno libre de ruidos molestos.

Tercer curso

Contenidos

Bloque 1. Escucha.

Aplicación de estrategias de atención, audición interior, memoria comprensiva y anticipación durante la propia interpretación y creación musical.

Selección y utilización de medios audiovisuales y tecnologías, textos, partituras, musicogramas y otras representaciones gráficas para la comprensión de la música escuchada.

Percepción, identificación, comparación y análisis de los elementos del lenguaje musical presentes en músicas de diferentes géneros y estilos y utilización de un vocabulario adecuado para describirlos.

Audición, análisis y apreciación crítica de obras vocales e instrumentales de distintos estilos, géneros, tendencias y culturas musicales, incluyendo las interpretaciones y composiciones realizadas en el aula.

La música en directo: los conciertos y otras manifestaciones musicales.

Valoración de la audición como forma de comunicación y como fuente de conocimiento y enriquecimiento intercultural.

Sensibilidad ante los problemas derivados de la polución sonora y contribución a la creación de ambientes más saludables.

Bloque 2. Interpretación.

Exploración y aplicación de estrategias básicas aplicadas a la interpretación musical (relajación, seguridad, control de la ansiedad, control del contexto, escucha a uno mismo y a los demás, atención al director) y práctica de habilidades técnicas para la interpretación vocal, instrumental y corporal en grado creciente de dificultad.

La interpretación individual y en grupo. Creación de distintos tipos de agrupaciones en el contexto del aula e interpretación de piezas musicales de diferentes géneros, estilos y culturas para diversas combinaciones de voces o instrumentos.

Interpretación de distintos tipos de bailes y danzas aprendidos por imitación y mediante la utilización de coreografías y vídeos.

Utilización de los dispositivos e instrumentos electrónicos disponibles para la interpretación y grabación de piezas y actividades musicales y comentario crítico de las mismas.

Aplicación de estrategias de planificación y técnicas para el estudio (análisis, digitación, lectura a vista, memorización comprensiva, localización de posibles dificultades) y condiciones personales y ambientales (planificación, iluminación, momento del día, autocrítica) en la interpretación musical.

Las enfermedades y dolencias de la profesión musical. Importancia de la técnica interpretativa vocal, corporal e instrumental como prevención.

Valoración de la interpretación musical como una actividad comunitaria y del sentido y la importancia de las aportaciones personales a esta actividad.

Bloque 3. Creación.

Improvisación vocal e instrumental en diferentes estilos, con un control creciente de las habilidades técnicas requeridas.

Procedimientos compositivos y formas de organización y estructuración musical: diseño (repetición, imitación, variación), ritmo (libre y métrico), melodía (estructuras melódicas, escalas y modos), textura (relaciones de simultaneidad y sucesión), armonía (funciones armónicas básicas: tónica, dominante y subdominante), forma, timbre y carácter. Selección de fuentes sonoras y aplicación de diversos procedimientos compositivos en la elaboración de arreglos y composiciones musicales.

Utilización y valoración de la lectura y la escritura musical y de los distintos medios de grabación sonora como recursos para el registro y difusión de una obra musical.

Utilización de recursos informáticos y otros dispositivos electrónicos en los procesos de creación musical.

La música como recurso para el acompañamiento de diferentes tipos de presentaciones y producciones artísticas. Sonorización, mediante la creación de bandas sonoras originales, de representaciones dramáticas, actividades de expresión corporal y danza e imágenes fijas y en movimiento en la realización de producciones audiovisuales.

Interés por conocer el proceso creativo y las normas generales y los procedimientos que rigen la composición del discurso musical.

Bloque 4. Contextos musicales.

Reconocimiento de la pluralidad de estilos en la música actual.

Realización de investigaciones sobre temas de interés musical, utilizando las fuentes y los procedimientos apropiados.

El sonido y la música en los medios audiovisuales y en las tecnologías de la información y la comunicación: historia y situación actual.

El consumo de la música en la sociedad actual. Sensibilización y actitud crítica ante el consumo indiscriminado de música y la polución sonora.

Criterios de evaluación

1. Determinar la época o cultura a la que pertenecen distintas obras musicales escuchadas previamente en el aula, interesándose por ampliar sus preferencias.

Este criterio pretende comprobar en qué medida se es capaz de relacionar las características que permiten situar en su contexto a una obra musical. La evaluación se realizará a partir de la audición de piezas musicales conocidas por el alumnado o, eventualmente, de otras con características muy similares que puedan identificarse con facilidad. Asimismo se evaluará su capacidad para mostrar una actitud abierta y respetuosa ante diferentes propuestas.

2. Identificar y describir verbal o gráficamente algunos elementos y formas de organización y estructuración de una obra musical interpretada en vivo o grabada.

Este criterio trata de evaluar la capacidad y autonomía para describir las características más relevantes de una obra musical. Se aplicará mediante la audición de diferentes ejemplos ya trabajados en el aula o de otros de características similares.

3. Comunicar juicios personales acerca de la música escuchada.

Este criterio permite evaluar la capacidad para comparar y enjuiciar diferentes tipos de música. Al mismo tiempo, permite valorar la asimilación de algunos conceptos musicales básicos necesarios a la hora de dar opiniones o «hablar de música».

4. Asumir distintos roles en la interpretación en grupo de piezas vocales o instrumentales.

Este criterio evalúa la capacidad para asumir cualquiera de los papeles que demanda una interpretación musical en grupo (solista, cantante, instrumentista, director, etc.). Las observaciones se realizarán utilizando un repertorio variado de piezas musicales aprendidas de memoria, a través de la audición u observación de grabaciones de audio y vídeo o mediante la lectura de partituras y otros recursos gráficos.

5. Utilizar con autonomía los recursos tecnológicos disponibles, demostrando un conocimiento básico de las técnicas y procedimientos necesarios para grabar y reproducir música y para realizar sencillas producciones audiovisuales.

Con este criterio se observa la utilización funcional de algunos dispositivos electrónicos, audiovisuales e informáticos para la grabación y reproducción de audio y vídeo. No se trata de evaluar el grado de dominio técnico de estos recursos, sino de observar el interés y la disposición a utilizarlos de forma autónoma en aquellas actividades que lo requieren, así como la coherencia de su uso en relación a la finalidad pretendida.

6. Aplicar diferentes procedimientos compositivos en la elaboración de un arreglo o una composición musical.

Con este criterio se observa la habilidad para seleccionar, combinar y organizar distintos elementos musicales trabajados previamente en el aula a la hora de elaborar un arreglo o crear una pieza musical.

7. Leer distintos tipos de partituras en el contexto de las actividades musicales del aula como apoyo a las tareas de interpretación y audición.

A través de este criterio se trata de comprobar el grado de compresión de algunos de los signos y símbolos usados para representar la música y la utilización funcional de la lectura musical. Lo que se valora no es la capacidad para solfear, sino la destreza con que el alumnado se desenvuelve en la lectura una vez creada la necesidad de apoyarse en la partitura para interpretar una pieza musical o para seguir mejor una obra durante la audición.

Cuarto curso

Contenidos

Bloque 1. Audición y referentes musicales.

La música como un elemento con una presencia constante en la vida de las personas: la audición de música en la vida cotidiana, en los espectáculos y en los medios audiovisuales.

Audición, reconocimiento, análisis y comparación de músicas de diferentes géneros y estilos.

Audición de músicas del Estado español y consideración y análisis de las influencias y mezclas que se establecen entre éstas y las músicas internacionales.

Utilización de distintas fuentes de información para obtener referencias sobre músicas de diferentes épocas y culturas, incluidas las actuales, y sobre la oferta de conciertos y otras manifestaciones musicales en vivo y divulgadas a través de los medios de comunicación.

La música en los medios de comunicación y la música consumida por los jóvenes: comentario sobre sus características, semejanzas y diferencias con otras músicas. Factores que influyen en las preferencias y las modas musicales.

La crítica como medio de información y valoración del hecho musical. Análisis de críticas musicales y uso de un vocabulario apropiado para la elaboración de críticas orales y escritas sobre la música escuchada.

La edición, la comercialización y la difusión de la música. Nuevas modalidades de distribución de la música y sus consecuencias para los profesionales de la música y la industria musical. Los derechos de autor.

Interés, respeto y curiosidad por la diversidad de propuestas musicales, así como por los gustos musicales de otras personas.

Rigor en la utilización de un vocabulario adecuado para describir la música.

Actitud crítica ante el papel de los medios de comunicación en la difusión y promoción de la música.

Posicionamiento crítico frente a la discriminación de género y etnia en la interpretación y la composición musical en diferentes culturas y momentos históricos.

Bloque 2. La práctica musical.

Práctica y aplicación de habilidades técnicas en grado creciente de complejidad y concertación con las otras partes del conjunto en la interpretación vocal e instrumental y en el movimiento y la danza.

Interpretación de piezas vocales e instrumentales aprendidas de oído y mediante la lectura de partituras con diversos tipos de notación.

Lectura a primera vista de partituras sencillas, vocales e instrumentales.

Interpretación de jingles, bandas sonoras y músicas próximas al alumnado como referentes de los movimientos musicales actuales con los que los jóvenes se identifican.

Interpretación de músicas de diferentes culturas y de músicas de fusión en las que se utilicen diversos patrones rítmicos y melódicos, secuencias armónicas y otros elementos característicos.

Utilización de diferentes técnicas, recursos y procedimientos compositivos en la improvisación, la elaboración de arreglos y la creación de piezas musicales.

Planificación, ensayo, interpretación, dirección y evaluación de representaciones musicales en el aula y en otros espacios y contextos.

Ámbitos profesionales de la música. Identificación y descripción de las distintas facetas y especialidades en el trabajo de los músicos (intérprete, director, compositor, etc.). Encuentros con músicos y grupos musicales de la localidad para comentar cuestiones relacionadas con su formación inicial y su trabajo actual.

Disposición para acordar aceptar y respetar reglas que posibiliten el logro de resultados óptimos en las actividades de interpretación. Perseverancia en la práctica de habilidades técnicas que permitan mejorar la interpretación individual y en grupo y la creación musical.

Gusto por la realización de producciones cada vez más originales en comparación con los modelos existentes.

Interés por conocer las posibilidades que ofrece la música en los ámbitos personal y profesional.

Bloque 3. Música y tecnologías.

El papel de las tecnologías en la música. Transformación de valores, hábitos, consumo y gusto musical como consecuencia de los avances tecnológicos de las últimas décadas.

Utilización de dispositivos electrónicos (micrófonos, sintetizadores, generadores de efectos), recursos de Internet y software musical de distintas características (secuenciadores, arregladores, editores de partituras, etc.) para el entrenamiento auditivo, la escucha, la interpretación y la creación musical.

Aplicación de diferentes técnicas de grabación, analógica y digital, para registrar las creaciones propias, las interpretaciones realizadas en el contexto del aula y otros mensajes musicales.

Indagación sobre diferentes formatos de registro y preservación de la música (discos, partituras, ficheros de audio y MIDI, etc.) y la información musical en bibliotecas y mediatecas y en Internet.

Análisis de las funciones de la música en distintas producciones audiovisuales: publicidad, televisión, cine, videojuegos, etc.

Sonorización de imágenes fijas y en movimiento mediante la selección de músicas preexistentes o la creación de bandas sonoras originales.

Valoración crítica de la utilización de los medios audiovisuales y las tecnologías de la información y la comunicación como recursos para la creación, la interpretación, el registro y la difusión de producciones sonoras y audiovisuales.

Interés por conocer nuevas posibilidades para el registro y la difusión de las propias creaciones musicales.

Criterios de evaluación

1. Explicar algunas de las funciones que cumple la música en la vida de las personas y en la sociedad.

Con este criterio se pretende evaluar el conocimiento acerca del papel de la música en situaciones y contextos diversos: actos de la vida cotidiana, espectáculos, medios de comunicación, etc.

2. Analizar diferentes piezas musicales, apoyándose en la audición y en el uso de documentos impresos como partituras, comentarios o musicogramas y describir sus principales características.

Este criterio intenta evaluar la capacidad para identificar algunos de los rasgos distintivos de una obra musical y para describir, utilizando una terminología adecuada, aspectos relacionados con el ritmo, la melodía, la textura o la forma. El análisis se realizará siempre en situaciones contextualizadas y a partir de la audición de obras previamente trabajadas en el aula o con características similares a las mismas.

3. Exponer de forma crítica la opinión personal respecto a distintas músicas y eventos musicales, argumentándola en relación a la información obtenida en distintas fuentes: libros, publicidad, programas de conciertos, críticas, etc.

Este criterio pretende evaluar la capacidad para expresar una opinión fundamentada respecto a una obra o un espectáculo musical, así como la habilidad para comunicar, de forma oral o escrita, y argumentar correctamente las propias ideas, apoyándose en la utilización de diferentes fuentes documentales.

4. Ensayar e interpretar, en pequeño grupo, una pieza vocal o instrumental o una coreografía aprendidas de memoria a través de la audición u observación de grabaciones de audio y vídeo o mediante la lectura de partituras y otros recursos gráficos.

Con este criterio se trata de comprobar la autonomía del alumnado y su disposición y colaboración con otros miembros del grupo, siguiendo los pasos necesarios e introduciendo las medidas correctivas adecuadas para lograr un resultado acorde con sus propias posibilidades.

5. Participar activamente en algunas de las tareas necesarias para la celebración de actividades musicales en el centro: planificación, ensayo, interpretación, difusión, etc.

A través de este criterio se pretende valorar el conocimiento del alumnado de los pasos a seguir en la organización y puesta en marcha de un proyecto musical, su iniciativa y su interés por la búsqueda de soluciones ante los problemas que puedan surgir.

6. Explicar los procesos básicos de creación, edición y difusión musical considerando la intervención de distintos profesionales.

Este criterio pretende evaluar el conocimiento sobre el proceso seguido en distintas producciones musicales (discos, programas de radio y televisión, cine, etc.) y el papel jugado en cada una de las fases del proceso por los diferentes profesionales que intervienen.

7. Elaborar un arreglo para una pieza musical a partir de la transformación de distintos parámetros (timbre, número de voces, forma, etc.) en un fichero MIDI, utilizando un secuenciador o un editor de partituras.

Con este criterio se intenta evaluar la capacidad para utilizar diferentes recursos informáticos al servicio de la creación musical. Se trata de valorar la aplicación de las técnicas básicas necesarias para utilizar algunos de los recursos tecnológicos al servicio de la música y la autonomía del alumnado para tomar decisiones en el proceso de creación.

8. Sonorizar una secuencia de imágenes fijas o en movimiento utilizando diferentes recursos informáticos.

Este criterio pretende comprobar los criterios de selección de fragmentos musicales adecuados a la secuencia de imágenes que se pretende sonorizar y la aplicación de las técnicas básicas necesarias para la elaboración de un producto audiovisual.

Orientaciones metodológicas y para la evaluación

Orientaciones metodológicas

La música es, en la actualidad, un arte poderosamente masivo y su presencia en la vida de las personas es una característica distintiva de nuestro tiempo. Frente a esta realidad, el área de Música se plantea desde una perspectiva en la que, tomando en consideración el mundo musical actual y los intereses del alumnado, se intenta proporcionar una formación básica necesaria para que los jóvenes puedan desenvolverse adecuadamente en las muy diversas actividades relacionadas con la música que pueden realizar en su vida cotidiana. Con ella se pretende educarles en la observación, apreciación y análisis de la realidad sonora que les circunda y colaborar en el desarrollo de capacidades que les permitan disfrutar y participar activamente en diferentes actividades musicales, ya sea como oyentes, intérpretes o compositores.

Este planteamiento va a condicionar de manera importante las sugerencias y orientaciones que se hagan sobre la forma en que debe enseñarse y evaluarse el área de Música, pero exige además algunas consideraciones sobre la forma en que el área puede dar respuesta a otras exigencias de la etapa. En este sentido, habrá que tener en cuenta las contribuciones que desde el área de Música pueden hacerse al desarrollo de determinadas capacidades y competencias básicas.

La perspectiva terminal de la etapa acentúa la necesidad de asegurar aprendizajes funcionales, susceptibles de ser utilizados en contextos y circunstancias reales y distintos a aquellos en los que fueron adquiridos. Para el área de Música esto tiene implicaciones muy claras, ya que tanto la selección de los contenidos como el de las actividades debe hacerse intentando favorecer la conexión con la realidad que vive el alumnado fuera del centro escolar. Las ocasiones y posibilidades que ofrece el área en este sentido son numerosas.

El trabajo en el área de Música ha de partir de los conocimientos y experiencias previas del alumnado, adquiridas tanto dentro como fuera del entorno escolar. Es importante detectar el nivel de aprendizaje alcanzado en relación a distintos contenidos y capacidades y conocer aquellos preconceptos e ideas que los alumnos han ido formando y que son los que, en definitiva, utilizan para interpretar los nuevos contenidos y asimilarlos a sus esquemas de conocimiento, asegurando la consecución de aprendizajes significativos. Esta evaluación inicial permitirá hacer una selección y una secuenciación coherente y adecuada de los contenidos. En ella será necesario diferenciar entre los contenidos que sean básicos y los que puedan considerarse complementarios, entendiendo por básicos aquellos que resultarán imprescindibles para aprendizajes posteriores (ciertos procedimientos relacionados con la audición, la interpretación o la creación o algunas actitudes vinculadas a la aceptación y cumplimiento de normas) o que contribuyan al desarrollo de capacidades fundamentales (la memoria, la escucha, la coordinación, la búsqueda y selección de información, etc.) o que posean una gran funcionalidad (es decir, que resulten útiles en diversas situaciones que puedan darse tanto dentro como fuera del aula). Asimismo, la selección de contenidos debe ir acompañada de una reflexión sobre el grado de dificultad, tanto para establecer una secuencia ordenada que permita ir de lo más simple a lo más complejo como para realizar las adaptaciones necesarias para atender a la diversidad en el aula, estableciendo prioridades y fijando unos mínimos para todos los alumnos, sin que ello suponga necesariamente que todos deban alcanzar los mismos aprendizajes y en el mismo grado para todo tipo de contenidos.

En la selección de los contenidos también debe tenerse en cuenta la necesidad de que exista un equilibrio entre la dimensión práctica y conceptual del área, recordando siempre que, por las características de la misma, la metodología debería basarse en la práctica como rasgo de acción característico. La práctica debe preceder a todo intento de fundamentación teórica, lo cual no significa eludirla. Por el contrario, el alumnado debe llegar a la reflexión como consecuencia de un contacto, intuitivo inicialmente y reflexivo en una segunda instancia, con los elementos constitutivos del lenguaje musical. La intervención didáctica ha de estar orientada hacia un aprendizaje eminentemente práctico que permita la construcción de aprendizajes funcionales y significativos. Esto supone dedicar el tiempo necesario a los procedimientos de percepción y expresión musical permitiendo que el alumnado llegue a asimilar los contenidos trabajados. En este proceso, la práctica cumple una doble función; por una parte, permite desarrollar capacidades específicas y, por la otra, es una vía de acceso a la comprensión y disfrute de la música, en cuanto permite interiorizar hechos y conceptos.

Por las características del área, la metodología adoptará distintas modalidades según se trate de guiar al alumnado en los modos de percepción y expresión musical, de estimular respuestas creativas, de orientarlo en la comprensión del lenguaje o de apoyar una toma de contacto con los distintos contextos en los que se manifiesta la música, proporcionando recursos para la búsqueda y organización de información.

En los modos de percepción el aprendizaje está centrado en el desarrollo de distintas habilidades vinculadas con la escucha, que constituye uno de los procedimientos fundamentales de la educación musical. La audición puede considerarse como un contenido básico vinculado con todos los otros que conforman el área. Así, tiene especial relevancia como vía de acceso a los contenidos conceptuales del lenguaje musical, actúa como elemento de control musical de la práctica de conjunto y es el recurso por el cual se accede al conocimiento de distintos tipos de música.

En los modos de expresión musical el aprendizaje está centrado en las habilidades de interpretación. Se trata, por tanto, de ayudar al alumnado para que logre una correcta afinación, las habilidades técnicas requeridas para el canto, los ajustes rítmicos y motores necesarios para la interpretación instrumental y el movimiento o la concertación con otros intérpretes. En todos los casos el profesor juega un papel decisivo, puesto que es el modelo que han de imitar los alumnos sin necesidad de que el aprendizaje del repertorio pase forzosamente por la lectura. Es decir, el que posibilitará el aprendizaje por imitación, donde la repetición del modelo, bien sea vocal, instrumental o corporal, expuesto por el profesor, constituye la base de la actividad práctica.

La metodología también debe basarse en un enfoque creativo de la enseñanza, impulsando a los alumnos a aventurarse, a no tener miedo a fallar, a elegir y a descubrir nuevas posibilidades. Los contenidos vinculados con la creación, recogidos fundamentalmente en el bloque 3 del currículo, requieren de un proceso de enseñanza y aprendizaje prolongado, constante e ininterrumpido en el cual la actitud del docente, abierto a las propuestas, sugiriendo posibilidades más que resultados, juega un papel fundamental.

El tratamiento del lenguaje musical requiere de un comentario especial puesto que, a diferencia de los currículos anteriores, no constituye un bloque aislado. Los contenidos relacionados con el lenguaje musical están presentes en todos los bloques y deben trabajarse vinculados con la escucha, la interpretación, la creación o incluso los contextos musicales (así, por ejemplo, al trabajar con distintos recursos tecnológicos pueden abordarse cuestiones relacionadas con el lenguaje como la combinación de voces o el control de la intensidad al usar un secuenciador).

Los contenidos del bloque «Contextos musicales» también se vinculan con los anteriores. El repertorio elegido para las actividades de audición e interpretación constituye la vía de acceso para el conocimiento del contexto político, social o cultural al que pertenecen las piezas elegidas. Los contenidos de este bloque no deben abordarse desde un estudio sistemático de la historia de la música, sino a partir de la contextualización de las obras trabajadas en el aula. Con el fin de que el alumno pueda conocer un mundo musical amplio, el repertorio debe ser variado e incluir piezas musicales de diferentes épocas, para distintas agrupaciones vocales o instrumentales y de diferentes estilos y culturas.

El enfoque metodológico descrito debe tener en cuenta también la necesidad de utilizar materiales didácticos diversos y un conjunto de estrategias variadas y adecuadas a la enseñanza de los distintos contenidos contemplando la necesidad de combinar el trabajo individual con el que se realiza en pequeño y gran grupo, así como otros agrupamientos flexibles que trasciendan el marco del aula. Al mismo tiempo, en las actividades propuestas se alternarán aquellas que pueden considerarse de regulación (es decir, las que permiten gestionar los errores, reforzar los éxitos y arbitrar mecanismos de regulación) con actividades de autorregulación (las que permiten al alumnado una cierta apropiación de criterios y la construcción de un sistema personal de aprendizaje). A través de los distintos tipos de agrupamiento y actividades se colaborará en el desarrollo de determinadas competencias básicas como pueden ser la Autonomía e iniciativa personal, la competencia para Aprender a aprender o la Competencia social y ciudadana.

Entre las estrategias y recursos merece especial mención el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, elementos fundamentales para el trabajo del área por la cantidad y variedad de posibilidades que abren para la realización de distintas tareas (de interpretación, creación, audición, búsqueda de información, etc.) y por la contribución que desde el área puede hacerse al Tratamiento de la información y competencia digital.

Las distintas estrategias de enseñanza, y dentro de ellas las diversas técnicas didácticas, conllevan necesariamente la toma en consideración del espacio, los recursos materiales y la organización del trabajo en el aula. El buen desarrollo de la clase de música se ve favorecido por un aula espaciosa, con un buen acondicionamiento acústico, que evite los ruidos externos y también las interferencias producidas por el trabajo que se realiza en el aula. Puesto que las diferentes actividades requieren de distintas formas de organizar el espacio, es recomendable que las sillas sean apilables para posibilitar distintas agrupaciones y también un espacio diáfano. En cuanto a los recursos, en la medida de lo posible el aula estará dotada de instrumentos musicales variados y dispositivos tecnológicos para el desarrollo de distintas actividades, así como de una pequeña biblioteca y fonoteca especializada al alcance de los alumnos. En un aula de estas características, es importante fomentar actitudes y hábitos para el mantenimiento del material.

Por último, cabe destacar que entre las finalidades de la materia se encuentra un mejor conocimiento del mundo musical actual, una profundización en el papel de la música en distintos contextos sociales y culturales y una valoración del patrimonio musical propio y de otras culturas; por otro lado, los contenidos abordan aspectos como las funciones que cumple la música en la vida de las personas y en la sociedad así como su presencia en la vida cotidiana o en los espectáculos. Ello implica la consideración de la especificidad del marco cultural y social en que se desarrolle la materia, tanto si se refiere a las Ciudades de Ceuta y Melilla o a los países donde se ubica el centro escolar con el fin de favorecer la integración de los aprendizajes en el aula con las características y aportaciones de su propio entorno.

Orientaciones para la evaluación

La evaluación no debe entenderse como un instrumento para medir sólo los resultados, sino como un elemento esencial e indisoluble de los procesos de enseñanza y aprendizaje, puesto que de ella dependen el qué, el cómo y el cuándo se enseña y se aprende. Sólo desde esta perspectiva será posible conocer el progreso individual del alumnado y saber si se han conseguido, y en qué medida, los objetivos previstos.

Los criterios de evaluación sirven de referencia para valorar en qué medida se han producido los aprendizajes que se consideran especialmente relevantes para la adquisición de las capacidades recogidas en los objetivos. Los criterios son además el elemento que aúna objetivos y contenidos y en donde se observa con mayor claridad la contribución de la materia al logro de las competencias básicas, ya que se refieren a conductas observables que permiten comprobar si se han adquirido los aprendizajes que se consideran imprescindibles, y en qué grado.

Para que los aprendizajes que se persiguen sean realmente significativos para el alumnado es necesario realizar un diagnóstico inicial, recogiendo información sobre sus conocimientos previos, adquiridos tanto dentro como fuera del entorno escolar, ayudándole a conocer y tomar conciencia de su punto de partida e informándole respecto a los contenidos y objetivos establecidos.

A partir de estos conocimientos previos, cada alumno irá construyendo y consolidando nuevos aprendizajes, que serán objeto de una evaluación continua. Por las características del área, es necesario reflexionar respecto al carácter cíclico y acumulativo de los distintos aprendizajes. El aprendizaje de contenidos tales como la escucha, la interpretación o la creación depende de un largo proceso en el que, lógicamente, los pasos posteriores dependen en gran medida de los aprendizajes anteriores. La evaluación continua permite al profesor detectar las dificultades de los alumnos, comprender sus posibles causas y pensar en cómo regularlas y, en su caso, reorientar el proceso de enseñanza y aprendizaje, manteniendo en todo momento al alumnado informado sobre el mismo. Además, permite al docente valorar otros factores que intervienen en la enseñanza, como la adecuación de los objetivos, actividades, tareas, procedimientos y recursos utilizados.

En el área de música debemos destacar, particularmente, la necesidad de diferenciar entre proceso y producto. Al margen de componentes como el talento, la habilidad o la práctica extraescolar, las capacidades musicales de cada uno de los alumnos y las alumnas deben progresar. El producto depende directamente del proceso. Un alumno con estudios de música en una escuela o conservatorio podrá tocar, por ejemplo, una pieza a primera vista. El producto artístico será excelente pero el proceso, posiblemente pobre. Se deben ofrecer nuevos retos. El producto debe diferenciarse del proceso porque, por ejemplo, podemos tener alumnos que no posean facilidad ni familiaridad con la música, pero que hayan hecho un esfuerzo en la interpretación de una pieza determinada. El proceso será en este caso muy rico, aunque el producto sea un tanto pobre comparado con otros. Por ello, uno de los aspectos en los que la música puede contribuir es, justamente, en el incremento del esfuerzo del alumnado y de la búsqueda de aquellas estrategias más adecuadas para progresar, contribuyendo así a la adquisición de la competencia de Autonomía e iniciativa personal y la competencia para Aprender a aprender.

Aquello que se pretenda evaluar, definirá los tipos de actividades idóneos para la evaluación. En este sentido, hay que tener en cuenta que no siempre es necesario diseñar actividades específicas de evaluación. Cualquier actividad de enseñanza y aprendizaje puede servir para comprobar los progresos y los resultados, siempre y cuando se cuente con algún tipo de instrumento de evaluación que permita al docente tomar nota de aquellas conductas observables que permiten corroborar en qué medida se han cumplido los objetivos didácticos establecidos.

Los tipos de actividad de evaluación específicos que se pueden realizar, sobre todo tratándose de un lenguaje artístico como la música, no han de ser necesariamente sobre papel, sino que pueden tener cualquier otro carácter, según sea lo que se evalúe: interpretaciones, composiciones, elaboración de esquemas o musicogramas a partir de una audición, conferencias, mapas conceptuales, tablas de registro, etc. La elección certera de la actividad y el instrumento de evaluación garantiza, en parte, que se evalúen exactamente las capacidades que se desean evaluar. Así, por ejemplo, si el docente desea saber si el alumno discrimina los temas que conforman una obra musical, no sería apropiado pedirle que los cante ya que podría darse el caso de que el alumno perciba correctamente dichos temas pero que, en cambio, tenga dificultad para entonarlos. En este caso, sería más acertado pedirle que indicara la aparición de los distintos temas (ya sea gráfica, corporal o verbalmente) en el momento en el que los percibe. En estas actividades de evaluación, y dadas las características del área, también habrá que valorar la conveniencia de que las mismas sean individuales o grupales, dependiendo del tipo de habilidad que se intente evaluar.

Del mismo modo, los instrumentos de evaluación deberán ser variados y complementarios: grabaciones en audio y vídeo, tablas para registrar las observaciones en las actividades de interpretación y creación musical, revisión de las carpetas de trabajo o portafolios (que deberían incluir, además de documentos escritos, grabaciones en audio y vídeo, archivos informáticos generados al trabajar con secuenciadores o editores de partituras), registros de observación o diario de clase del docente, etc.

Como parte del proceso educativo, el carácter regulador de la evaluación exige que los momentos de evaluación y sus objetivos sean compartidos, y a ser posible consensuados, entre profesorado y alumnado. Es decir, tanto uno como otro deben conocer con la máxima precisión posible el qué, el cuándo y el cómo se va a evaluar. El alumnado será tanto más responsable en cuanto sea protagonista de su propia educación y, por lo tanto, evaluación. En este sentido, la autoevaluación del alumnado, es una herramienta muy valiosa para establecer relaciones comparativas entre el proceso educativo aparente de cada alumno y alumna y su proceso educativo real. Otra herramienta de gran valor es el contrato de aprendizaje, donde el profesor propone un objetivo general idéntico para todo el grupo y lo matiza con cada alumno. En este contrato, el alumno puede proponer unos compromisos por parte del profesorado o bien una nota según las expectativas generadas a partir de la propuesta.

Otro aspecto importante que ha de considerarse en la evaluación es que los datos deben recogerse de los tres tipos de contenidos (conceptos, procedimientos y actitudes), con la vista puesta en el horizonte de los objetivos didácticos y de las competencias a alcanzar. No obstante, a pesar de que cada tipología de contenido exige una evaluación adecuada a sus atributos, debemos tener en cuenta que siempre afloran a través de acciones, es decir, de contenidos procedimentales. El dominio de los contenidos procedimentales, implica el saber hacer y el conocimiento sobre el dominio de este saber hacer. Es debido a esto que los contenidos procedimentales sólo se puede conocer en situaciones de aplicación que permitirán detectar si el alumnado conoce los pasos sucesivos de una habilidad, una destreza, una técnica y si es capaz de utilizarla en diferentes ocasiones. No evaluamos correctamente un procedimiento si sólo tenemos en cuenta el producto final, es necesario seguir los pasos y observar el proceso. Un contenido procedimental estará bien aprendido si, además de conocer los pasos, la alumna o el alumno los comprende y sabe para qué sirven. En éstas y otras ocasiones es necesario que los estudiantes participen en la regulación de su propio proceso de aprendizaje. Para ello habrá que darles la oportunidad de reconocer y valorar sus avances, de rectificar sus ideas iniciales o de aceptar sus errores y entender que son parte del proceso de aprendizaje.

Finalmente, conviene destacar la necesidad de que el alumnado pueda ver que todas sus realizaciones -desde la interpretación o la composición de una pieza en grupo o la construcción de un instrumento musical hasta su portafolio- y no sólo aquellas planteadas como pruebas específicas, son debidamente valoradas. De este modo el docente cuenta con una mayor variedad de fuentes de información y el alumnado percibe que todos sus esfuerzos son reconocidos y valorados.

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