Legislación › Acuerdo Administrativo Estándar relativo al Fondo de Respuesta y Recuperación ante la COVID-19 por el que se prevé la gestión intermediada de los fondos, hecho en Nueva York el 15 de marzo de 2021.
I. Fondo Fiduciario de Asociados Múltiples de las Naciones Unidas de Respuesta y Recuperación ante la COVID-19
I. Fondo Fiduciario de Asociados Múltiples de las Naciones Unidas de Respuesta y Recuperación ante la COVID-19
1. El Fondo Fiduciario de Asociados Múltiples de las Naciones Unidas de Respuesta y Recuperación ante la COVID-19 (FFAM para la COVID-19 o el Fondo) es un mecanismo financiero que el Secretario General de las Naciones Unidas ha puesto en marcha para ayudar a los países beneficiarios de renta baja y media a superar la crisis sanitaria y de desarrollo provocada por la pandemia de la COVID-19. La ayuda del Fondo está destinada a los que son más vulnerables a los problemas económicos y las perturbaciones sociales. En el Mandato se describen los aspectos clave del Fondo.
2. El Secretario General de las Naciones Unidas ha hecho un llamamiento a la solidaridad en un momento en el que la pandemia de la COVID-19 está propagando el sufrimiento humano, infectando la economía mundial y trastornando la vida de las personas. El Fondo apoya la financiación en pos de los tres objetivos del Llamamiento a la solidaridad del Secretario General de las Naciones Unidas, una invocación a la acción global para poner fin a la pandemia y al sufrimiento que ha causado. Los objetivos del llamamiento son:
I. hacer frente a la emergencia sanitaria;
II. centrarse en el impacto social y en la respuesta y recuperación económicas; y
III. contribuir a una mejor recuperación de los países.
3. El FFAM para la COVID-19 se crea para un periodo de dos años (hasta abril de 2022) con el propósito de financiar las iniciativas orientadas a cumplir estos tres objetivos mediante las actividades descritas en el epígrafe 2 del presente Mandato.
4. El Fondo complementa el Plan Estratégico de Preparación y Respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Llamamiento Mundial Humanitario Consolidado para la COVID-19 de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCAH).
5. La cobertura del Fondo se extiende a todos los países beneficiarios de renta baja y media y, en particular, a las poblaciones no incluidas en el «Llamamiento Mundial Humanitario», para contribuir a salvaguardar su avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es un instrumento que los equipos por países de las Naciones Unidas pueden aprovechar para apoyar a los Gobiernos nacionales y a las comunidades a cumplir las prioridades y ofrecer respuestas programáticas que aseguren su recuperación y que lleguen a los pobres y vulnerables.
6. Se prevé que las necesidades financieras del Fondo serán de 2.000 millones USD (1.000 millones para los primeros nueve meses de funcionamiento), que se revisarán según las exigencias que imponga la evolución de la pandemia.
7. El Fondo se ajusta al nuevo posicionamiento del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, ofreciendo una respuesta cohesionada de la Organización a los Gobiernos nacionales a través de un mecanismo de financiación común dirigido por los Coordinadores Residentes de las Naciones Unidas a nivel de país. El Fondo se sirve de la experiencia fundamental y la capacidad de ejecución de las entidades de las Naciones Unidas, así como de los recursos de los sectores público y privado, y propone el enfoque de gobierno total y el de la sociedad en su conjunto para ayudar a cerrar las brechas en los planes nacionales de lucha contra la COVID-19 y en las respuestas a escala mundial y regional.
8. El FFAM para la COVID-19 garantiza:
i. una respuesta coherente del sistema de las Naciones Unidas que vincule la visión global con la acción a nivel de cada país y canalice los recursos a través de un mecanismo de financiación común basado en los mandatos específicos, los puntos fuertes operativos, las ofertas programáticas y los procedimientos existentes de los organismos de las Naciones Unidas;
ii. la innovación y unas soluciones rápidas basadas en datos, aplicando un enfoque pangubernamental;
iii. la asignación rápida de los recursos que permita una respuesta ágil y eficaz;
iv. una mayor flexibilidad, con acciones que respondan a las necesidades de los países y Gobiernos, creando un hilo conductor entre la ayuda humanitaria, la recuperación y el desarrollo;
v. un modelo acertado y contrastado que ofrezca un instrumento financiero transparente, rentable y sujeto a rendición de cuentas, con acceso a toda la información pertinente en línea y en tiempo real;
vi. un sistema de gestión basado en los resultados, que permita supervisar la contribución del Fondo a la respuesta a la COVID-19;
vii. la movilización de fondos de Estados miembros, organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, empresas privadas, fundaciones y particulares;
viii. una mancomunación de los recursos, transparente y sujeta a rendición de cuentas, que refuerce la gestión del riesgo para todos los actores interesados; y
ix. el apoyo al establecimiento de una plataforma global que facilite el trabajo de los demás socios y actores interesados para el cumplimiento de los objetivos estratégicos.
9. El Fondo de las Naciones Unidas para la COVID-19 otorga al responsable del Fondo nombrado por el Secretario General (bajo la supervisión directa de la Vicesecretaria General/Presidenta del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (GNUDS) y en consulta con el Comité Asesor del Fondo descrito más adelante) la capacidad de asignar fondos a las necesidades prioritarias, fomentar las contribuciones tempranas de los donantes y permitir una respuesta rápida a las necesidades imprevistas.
10. El FFAM para la COVID-19 se basa en la experiencia positiva del FFAM para la respuesta al ébola (2014-2018), que programó 166 millones USD procedentes de 47 Gobiernos y del sector privado a través de 16 organismos de las Naciones Unidas (véase el Informe Final y el Ejercicio de Lecciones Aprendidas) y el Fondo Central para la Acción contra la Gripe (2008-2012), que programó 45 millones USD a través de 14 organismos de las Naciones Unidas. Estos Fondos han demostrado que un mecanismo de financiación coordinado puede reforzar la respuesta y la recuperación tras los brotes de enfermedades infecciosas.
11. Los procedimientos operativos del FFAM para la COVID-19 se han racionalizado con objeto de facilitar los procesos acelerados de asignación de fondos. El Fondo está diseñado para ofrecer una financiación ágil y flexible que responda a las exigencias cambiantes de esta crisis mundial, multidimensional y de rápida evolución.


