Legislación › Orden PJC/846/2025, de 29 de julio, por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Seguridad Nacional de 14 de julio de 2025, por el que se aprueba la Estrategia Nacional contra el Crimen Organizado y la Delincuencia Grave 2025.
CAPÍTULO 4
CAPÍTULO 4
Objetivo, principios inspiradores, misión y visión
En este capítulo se identifica el objetivo de la Estrategia Nacional contra el Crimen Organizado y la Delincuencia Grave 2025, así como sus principios inspiradores, junto con su misión y visión frente a esta amenaza para la seguridad nacional.
4.1 Objetivo.
Neutralizar la amenaza que representa la criminalidad organizada y la delincuencia grave sobre la seguridad y bienestar de la ciudadanía, sus intereses y los del conjunto de España, así como minimizar las consecuencias negativas asociadas a ambas figuras en sus diferentes manifestaciones, proteger a las víctimas y a los colectivos vulnerables, y contrarrestar la interacción creciente con otras amenazas para la seguridad nacional e internacional.
4.2 Principios inspiradores.
Los principios generales inspiradores de esta Estrategia se fundamentan en una visión integral de la criminalidad organizada y de la delincuencia grave, abordando sus variantes delictivas, su relación con otras actividades ilícitas y la protección de las víctimas; en el impulso de la actuación multidisciplinar, mediante la colaboración efectiva de todos los organismos e instituciones implicados en la lucha contra esos fenómenos; y en la adaptación permanente de los instrumentos de prevención, preparación y respuesta a su evolución.
A estos hay que añadir una serie de principios transversales que se proyectan de una forma global sobre todo el conjunto de acciones que buscan combatir eficazmente estas amenazas. De esta forma, la cooperación internacional, la implicación de las distintas instituciones del Estado, junto con el refuerzo de la coordinación, la formación y la especialización de los actores concernidos, especialmente en el uso de las nuevas tecnologías, así como el desarrollo de fórmulas de cooperación público-privada, son aspectos cruciales a la hora de afrontar la lucha contra estos riesgos y amenazas para la seguridad de la ciudadanía.
La cooperación internacional, esencial contra un fenómeno globalizado
Una de las características más relevantes del crimen organizado y de la delincuencia grave es su carácter trasnacional, lo que se ve favorecido por la globalización y la interdependencia creciente de los países y regiones.
En este contexto, la colaboración y la cooperación internacionales frente a la criminalidad en todas sus manifestaciones resulta esencial, tanto a nivel bilateral con los países socios y aliados, como en el seno de las organizaciones e iniciativas multilaterales de las que España forma parte.
La implicación de las instituciones del Estado y la cooperación público-privada.
La complejidad de las diferentes figuras delictivas, su amplia capacidad de afectación económica y social y sus conexiones con otros riesgos y amenazas para la seguridad ponen en valor la implicación del conjunto de las instituciones del Estado, garantes del libre ejercicio de los derechos y libertades consagrados en nuestra Carta Magna.
Asimismo, la cooperación público-privada y la participación ciudadana se erigen como elementos fundamentales de la acción del Estado para su detección y neutralización, a través de fórmulas dirigidas a la promoción del conocimiento, el aumento de la concienciación y el establecimiento y la consolidación de canales de colaboración adaptados a la evolución de la amenaza.
La coordinación sinérgica entre todos los actores
La eficacia de las acciones orientadas a reducir el potencial desestabilizador de la criminalidad organizada y grave requiere de una acción conjunta de todos los actores concernidos, tanto públicos como privados. Solo a través de la actuación coordinada de todos se pueden establecer las sinergias que permitan optimizar sus esfuerzos. Este principio adquiere su máxima expresión en las áreas de la prevención y respuesta, así como en la del desarrollo y la difusión de la inteligencia estratégica y operativa relacionadas con estos fenómenos delictivos.
Las nuevas tecnologías y la interoperabilidad como vector evolutivo de la lucha contra la criminalidad organizada y la delincuencia grave
Las nuevas tecnologías resultan de crucial importancia en la lucha contra estas amenazas, cuya implantación contribuye a abordar los distintos desafíos de seguridad en los procesos de prevención e investigación; a fomentar la formación para su correcta utilización frente a esos fenómenos criminales; a incrementar el intercambio de información en base a funcionalidades que permitan una mayor interoperabilidad y a optimizar los procesos de integración y explotación de datos.
La especialización de las instituciones como valor añadido en la lucha contra estos fenómenos
La evolución de la criminalidad organizada y la delincuencia grave y su adaptación al entorno en el que operan para conseguir sus fines manteniendo su opacidad, obligan a una continua especialización de las instituciones destinadas a hacerles frente, por cuanto amplía su capacitación para generar conocimiento, mejorar la investigación y desarrollar mecanismos de prevención y anticipación adaptados a los distintos modus operandi.
4.3 Misión.
Garantizar la seguridad de las personas y bienes contra la amenaza que representan la criminalidad organizada y la delincuencia grave, minimizando su posible incidencia para los ciudadanos e intereses de nuestra nación dentro y fuera de España, así como en el ciberespacio; en un marco integral, coordinado y eficiente entre todos los actores, tanto nacionales como internacionales, llamados a hacer frente a estos fenómenos, que permita prevenir el riesgo y reducir la incertidumbre asociada a los mismos, luchar eficazmente contra las actividades ilícitas, así como neutralizar sus consecuencias.
4.4 Visión.
Alcanzar las condiciones de libertad, seguridad y justicia que permitan garantizar los derechos y libertades constitucionales frente a los desafíos provenientes de la criminalidad organizada y de la delincuencia grave que pueden comprometer su ejercicio, así como el bienestar de la sociedad y su pleno desarrollo.
El cumplimiento de esta responsabilidad por parte de las instituciones del Estado precisa de acciones eficaces que aseguren el entorno, fortalezcan la resiliencia y la normal convivencia para el disfrute de la libertad, la justicia y el bienestar colectivo.
La complejidad y capacidad desestabilizadora de dichos fenómenos, así como su interrelación con otras amenazas para la seguridad y su adaptación constante a la evolución del entorno en el que se desarrollan, hacen necesario mantener una visión global, adaptada permanentemente a la evolución del contexto de seguridad, y desplegar una acción integral y sinérgica de todos los componentes de la sociedad. Esta debe fomentar el conocimiento, la coordinación y la especialización, así como el desarrollo de fórmulas de cooperación internacional, que abarquen desde la componente estratégica a la operacional y táctica.


